jueves. 08.12.2022

Rafa Nadal es el único capaz de mantener a España a flote. Así lo demostró en los cuartos de final en los que el manacorí lograba sumar el punto de individuales tras la derrota de Carreño en la primera puesta en escena de La Armada frente a Argentina. El manacorí tuvo también que repetir en el doble junto a Granollers. Lo tuvo que hacer al complicarse la situación por el inesperado tropiezo de Carreño que sustituía a Bautista en una eliminatoria en la que Argentina se mostró solvente y capaz de llegar a lo máximo en el torneo.


Nadal no falló en esta eliminatoria en la que el combinado albiceleste también dejó patente sus intenciones de llegar lo más lejos posible en la competición.

 

Tal y como ocurriese el pasado martes ante Rusia, España llegaba al segundo partido de su serie por debajo en el marcador tras perder el primer partido, esta vez frente a Argentina y a todo o nada. Si el martes fue Roberto Bautista el que cedió contra el ruso Andrey Rublev, esta vez fue Pablo Carreño el que sucumbió ante el argentino Guido Pella, pero lo que no cambia es el encargado de solucionar la delicada situación. Cuando Rafa Nadal está en tu equipo nada está perdido y esa es la suerte que tienen el equipo español y su capitán, Sergi Bruguera. Se suele decir que Diego ‘el Peque’ Schwartzman es un rival incómodo para el balear, pero lo cierto es que las estadísticas no mienten.

 

Y esas decían que el balance entre ambos tenistas era de ocho victorias en ocho partidos para Nadal con el argentino como rival, con sólo dos sets cedidos y cuatro duelos en el marco de un Grand Slam. Ya son nueve de nueve, pues Nadal se vistió otra vez de superhéroe y aplastó a su rival por 6-1 y 6-2. El bonaerense es un buen tenista sobre pista dura, pero el de Manacor es otra historia, más aún cuando se le necesita imperiosamente. Saque y juego en blanco, ‘break’ y otro servicio en blanco más para comenzar con un 3-0 a modo de advertencia. Schwartzman trató de reaccionar con el 3-1 pero Nadal estaba en la versión apisonadora. Otros tres juegos consecutivos para cerrar el primer set con un contundente 6-1 en 26 minutos de juego.

 

El argentino miraba al banquillo donde estaba su capitán, el mítico Gastón Gaudio, con cara de circunstancias. «Qué quieres que haga», parecía decir con la mirada. Y es que con Nadal las eliminatorias de Davis comienzan siempre 1-0, pues no pierde un partido en la competición desde hace quince años, en su debut ante Radek Stepanek en la República Checa. Desde entonces victoria tras victoria hasta las 27 en individuales, lo que le ha convertido en invencible, algo que los rivales saben y que también les lastra psicológicamente antes de pisar la pista. Schwartzman trató de mantenerse en partido con un juego al servicio para comenzar el segundo set, pero Nadal cercenó con rapidez el amago de revuelta, pues logró el empate a uno con su saque, se adelantó con un nuevo ‘break’ y llevó su ventaja hasta el 3-1 al servicio. De ahí al 6-2 definitivo.

 

No había partido, todo el mundo esperaba al dobles, incluso los argentinos, quizás desde antes del comienzo. Nadal completó su misión en una hora de juego y mantuvo con vida a España, que tiene a su propio ángel de la guarda.

 

Antes Argentina había tomado la delantera en el partido que abría la semifinal y en el que Pella vencía a Pablo Carreño por 6-7 (3), 7-6 (4) y 6-1 en dos horas y 38 minutos, para adelantar a Argentina 1-0 contra España y situarse a una sola victoria de lograr las semifinales de la Copa Davis que se disputan en la Caja Mágica de Madrid. El jugador de Bahía Blanca logró la primera victoria ante el español después de dos derrotas, en Viena hace dos años, y en el US Open esta temporada.

Nadal impone su jerarquía
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