sábado. 24.09.2022
nada
Nadal venció a Carreño en las semifinales. ALEJANDRO GARCÍA

Por mucho que sea uno de sus torneos favoritos, Barcelona ha tenido que esperar tres años para volver a ver a Rafael Nadal pisar la final.

El Conde de Godó, que ha visto coronarse en once ocasiones al balear, echaba de menos su presencia en la lucha por el título, al no lograrlo en 2019 y no celebrarse el torneo en 2020. Pero este año, con un Nadal de menos a más durante la semana, volverá a observar de cerca el trofeo de campeón y ante el mismo rival que en 2018, Stefanos Tsitsipas. En su mejor actuación de todo el torneo, aunque con algún altibajo en el primer set, Nadal se impuso a Pablo Carreño en semifinales (6-3 y 6-2) y avanzó a su décimo segunda final en Barcelona.

No fue sencillo, porque al balear aún le quedan piezas que ajustar en esta tierra batida, pero su superioridad en la arcilla y ante Carreño es incontestable. Este fue su octavo enfrentamiento y siempre el ganador fue el mismo, además de que el asturiano nunca le ha ganado un set en esta superficie y solo lo ha podido lograr en cemento.

Nadal quiso que el encuentro discurriera por los mismos cauces que los enfrentamientos anteriores frente al asturiano. Su arranque fue abrasador, deslizándose por la arcilla y erigiéndose como la gran amenaza de un Carreño cuyo tope en Barcelona siempre han sido las semifinales. Apuntaba a paliza de Nadal, como ya ocurrió en Roma hace unos meses, cuando Carreño solo pudo hacer dos juegos -aunque aquel partido estuvo marcado por el cansancio del asturiano tras el US Open-, pero el manacorense se vio sorprendido por el acelerón de su rival en los compases finales del primer set.

Con 5-1 para Nadal, Carreño mejoró, sobre todo a partir de un remate mal ejecutado por el balear que le acercaba al 6-1. Consiguió cercar la desventaja y arrimarse hasta el 5-3, incluso disfrutó de tres pelotas para ponerse 5-4 y saque, pero Nadal desactivó sus oportunidades y dio un golpe encima de la mesa. Se nubló la vista de Carreño, que dejó de encontrar resquicios en las bolas cortas de Nadal y formas de echarle hacia el muro, y comenzó su claudicación.

Apenas le quedó capacidad de reacción cuando arrancó el segundo parcial.

Le atropelló Nadal. Abrió un parcial de 4-0 en el marcador y evitó las rebeliones. Cerró el camino de Carreño y certificó su victoria número 24 ante un español en el Godó (solo perdió con Alex Corretja en 2005 y contra Nicolás Almagro en 2014).

Se reeditará este domingo en el Real Club de Tenis de Barcelona la final del 2018 entre Nadal y Stefanos Tsitsipas. El griego, reciente ganador en Montecarlo, se deshizo por un doble 6-3 de la sensación Jannik Sinner y jugará la segunda final de su vida en Barcelona. Hace tres años apenas pudo hacerle tres juegos a Nadal. Será también la revancha de los pasados cuartos de final de Australia, cuando el griego remontó dos sets en contra. Esta final supone el noveno choque entre Nadal y Tsisipas (6-2), el cuarto en tierra batida, tras las victorias del español en Barcelona 2018 y Roma 2019 y la del griego en Madrid 2019.

Con el pase a la final, Nadal se queda a 90 puntos de superar en el ranking ATP a Daniil Medvedev, que no ha podido jugar en las últimas dos semanas por contagiarse de covid. Si levanta el título en Barcelona, será nuevo número dos del mundo.

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