miércoles. 01.02.2023
FUTBOL

Neymar fulmina al Atlético

El brasileño desquicia a los rojiblancos, que se adelantaron en el primer minuto con gol de Torres, aunque resultó estéril
Torres y Neymar, a punto de llegar a las manos en el descanco.
Torres y Neymar, a punto de llegar a las manos en el descanco.

El Barcelona castigó al Atlético (2-3) más inconexo de la temporada con sus propias armas, tras conseguir Luis Enrique evolucionar la precisión azulgrana por el vértigo. Menos pausa e intensidad, pero con una mayor velocidad que machacó al Atlético más ansioso y fallón de la era Simeone, que nunca antes se había roto tanto defensivamente en transiciones rápidas de un rival. Ahora, tras hallar a sus diez hombres ideales, el técnico asturiano piensa en plantarse la final de Copa con el Barça más directo, contragolpeador y vertical que se recuerda.

En campo abierto es más letal que nunca. Hace años hubiera sido difícil de ver a un Barcelona al contragolpe, pero ahora parece a gusto en este contexto en el que Iniesta no existe.

El manchego, alejado de su mejor versión ya desde el adiós de Guardiola, penó por el campo convertido en un jugador más, intrascendente. No lo necesitó su equipo, que optó por pases vertiginosos o en largo a sus tres hombres de arriba. Con la pegada y magia de su ‘9’, ‘10’ y ‘11’, la lógica dice que en un intercambio de golpes estará cerca de ganar la mayoría de los duelos. Y si ya marca de córner y rubrica dos goles a la contra parece un bloque demoleador. El primer acto fue una locura. En el primer minuto el Calderón explotó.

Mascherano rifó un balón, la controló Fernando Torres que soltó un derechazo que tras pegar en el palo entró. 38 segundos esta vez. Era el tercer remate del ‘Niño’ desde que volvió, todos completados con diana. Impensable hace unas semanas. La grada se volvió loca y coreó al unísono el nombre del hijo pródigo. El Barça no se arrugó, consciente de que un sólo gol era un botín enorme. Oblak sacó una buena mano en una falta lateral envenenada de Rakitic, sin participación en el juego pero finalizando con peligro en campo visitante. Y el tanto llegó al aprovechar el tridente mágico una bola perdida por el rival: Messi combinó, tras un caño demoledor a Mario, con Luis Suárez que a la carrera la puso al espacio entre los centrales con el exterior para que Neymar se plantase solo ante Oblak. Luis Suárez, en el partido con más ritmo que ha vivido este Barcelona, brilló casi tanto como en el Liverpool, donde en transición destrozaba rivales.

Sus movimientos y toques en carrera sirvieron para que Neymar disfrutase ante su rival favorito, al que más goles ha hecho desde que llegó en España. En el 1-1, se abrió para colocarse escorado, buscar el palo largo y superó con un disparo cruzado al meta rojiblanco. Antes de que marcase su segundo gol, otros actores menos entonados acapararon los focos.

Mascherano vivió una de esas noches en la que todo le sale torcido desde el inicio, como le pasó a Gil Manzano, hasta que su técnico decidió mandarlo a la ducha. Quizá estaba rumiando el 1-0 porque no intuyó que Juanfran, viendo el desconcierto que provocaba en el suelo a Raúl García, dejó la banda para avanzar directo con la pelota pegada al pie hacia el área hasta que acabó chocando con el argentino. No pareció falta, primer paso del error arbitral ya que todo sucedió fuera del área. Volvió a creer el Calderón tras el acierto de Raúl García desde el punto de penalti. Un gol completaba la épica remontada, pero otro del rival dejaba la misión casi imposible. El Barça no merecía perder y no se estresó. Rakitic tuvo un ensayo de penalti pero el disparo rozó en el pie de Giménez y se fue lamiendo el larguero a córner. Y ese córner cabeceado por Luis Suárez pegó en el pie de Miranda para acabar en la red. Anotar otros tres goles parecía un puerto insuperable hasta para unos guerreros con la fe de los rojiblancos, que fueron al intercambio de golpes y sucumbieron.

La ilusión de la remontada les duró los veinte segundos que pasaron del posible 3-2 al 2-3. Un disparo de Griezmann impactó en Alba y mientras los locales pedían penalti a un superado Gil Manzano, el lateral acompañó al sprint una jugada en la que brilló el tridente, con y sin balón. El aclarado de Neymar para que entrase Jordi Alba a asistirle fue espectacular. El brasileño, no se inmutó y marcó a puerta vacía. Ahí terminó el partido y la eliminatoria.

La grada afrontó la segunda mitad dispuesta a que nadie le borrara la sonrisa, ni siquiera la expulsión en el descanso de su capitán Gabi, y se escuchó más que nunca al fondo sur mientras Messi buscaba su gol en el césped, pero le faltaba acierto. Si con diez el Atlético no fue capaz de dominar a su rival, parecía imposible poder hacerlo en inferioridad numérica. Simeone, con gesto contrariado por encajar al contragolpe y a balón parado, descargó las piernas de varios pilares.

No hubo mucho que llevarse a la boca, más allá de un recital de amarillas a los locales, que terminaron con nueve jugadores y desquiciados. La imagen de Arda lanzando una bota hacia la zona del asistente fue significativa. Ter Stegen demostró que también tiene manos además de un gran manejo de pies.

Neymar fulmina al Atlético