lunes. 15.08.2022

Los Pirineos entran en escena

Pogacar confía en que la montaña le devuelva sus opciones de llevarse la ronda francesa El pelotón llega muy castigado a la parte más difícil del Tour
                      Vingegaard y Pogacar son los principales favoritos para ganar la presente edición del Tour. Y. VALAT
Vingegaard y Pogacar son los principales favoritos para ganar la presente edición del Tour. Y. VALAT

Hubo un tiempo en el que la barrera de los 40 kilómetros por hora separaba las carreras rápidas del resto. Aquella distinción es historia. Al menos si nos atenemos a los promedios que han deparado las etapas de las dos primeras semanas del presente Tour de Francia. Solo en las dos grandes jornadas alpinas no se ha alcanzado esa velocidad. La que terminó en Alpe d’Huez, la duodécima, es la más lenta en lo que llevamos de carrera: 33,534 km/h. No está nada mal después de subir Lautaret, Galibier, Croix de Fer y Alpe d’Huez. La víspera, con el encadenamiento Télégraphe, Galibier y Granon, se fueron a los 35,275, cifra alta para tanta dureza y desnivel.

Ninguna otra jornada se ha pedaleado por debajo de los 40 kilómetros por hora. En cuanto a las etapas en línea, la mejor marca corresponde a la más larga de la presente edición, la sexta con final en Longwy, de 219,5 kilómetros y resuelta con victoria de Tadej Pogacar. Ese día alcanzaron un promedio de 49,376, al borde de los 50. Únicamente la contrarreloj inicial en Copenhague presenta una velocidad superior, ya que el vencedor, Ives Lampaert, firmó un 51,821 sobre 13,2 kilómetros.

Al margen de la crono, el vencedor ha establecido en cuatro ocasiones una media por encima de los 45 km/hora. Ocurrió en las jornadas quinta (48,661 en Arenberg), sexta (la citada 49,376 en Longwy) y en dos de las tres más recientes, la decimotercera (45,667 en Saint-Étienne) y la decimoquinta (45,429 en Carcassonne).

Sin etapas de transición «Las etapas de transición han desaparecido del diccionario del Tour de Francia», escribe Alexandre Roos en ‘L’Equipe’. Los corredores llegan bien tostados a los Pirineos. No solo por los rayos de sol que han caído sobre ellos, sino por el machaque incesante al que han sometido a sus organismos con unas velocidades a las que resulta imposible recuperarse por completo del esfuerzo de la víspera.

Restan seis etapas que incluyen todos los Pirineos, donde la carrera se adentra este martes con dos candidatos a la victoria final en París, el líder Vingegaard y un Pogacar que si ya ataca cuando viste el maillot amarillo, imaginen qué puede hacer cuando no lo tiene. Precisamente la velocidad a la que se ha rodado hasta ahora puede endurecer este tramo pirenaico al que en la salida se le otorgaba menor trascendencia que al alpino.

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