domingo 13/6/21

Presión en casa

Jornada tras jornada, asistimos a sorpresas en las diferentes ligas nacionales. Vemos como equipos con mayor potencial caen derrotados en pistas dónde deberían ganar, eso sí, valorando sólo la plantilla, el presupuesto o los jugadores uno a uno.

Nada más lejos de la realidad, ya que en el campo se plantean otras cuestiones que supondrán el éxito o el fracaso de un equipo en cada batalla que llamamos coloquialmente partido.

Pero también asistimos a casos en los que no se igualan esas fuerzas en casa del rival a priori más débil, sino que ocurren en los pabellones del favorito. Anaitasuna por ejemplo está soportando esa presión de tener que ser un conjunto de la parte alta, al que no acompañan los resultados desde el inicio, y no ha conseguido sentirse cómodo en su pista.

Al igual que en Pamplona, en León puede que esté ocurriendo algo similar. Vemos un equipo con más debilidades en casa que fuera. Aquel partido de la primera vuelta contra Sinfín, y los dos últimos contra Guadalajara o Cuenca sirven de ejemplo. Cada uno de ellos trajo de la mano un posterior encuentro, fuera de casa, con un equipo más compacto, más decidido, y sobre todo más cómodo. Y no sólo eso, sino que un equipo con un resultado positivo.

Quizá la clave sea el Palacio, para lo bueno y para lo malo. Está claro que el Ademar es lo que es y ha conseguido los títulos del pasado gracias en un gran porcentaje a nuestro Palacio de los Deportes, un auténtico templo del balonmano internacional. Templo lleno de aficionados que se han acostumbrado a la élite, y que si ha sido protagonista en los mayores éxitos, también puede serlo en algunos malos resultados.

Jugar con esa presión a la que los jugadores no están acostumbrados dada la falta de pabellones como el nuestro, puede ser una losa demasiado grande para algunos, y como es lógico mientras más jóvenes son esos jugadores más lo pueden notar. En esta semana de Copa y de cambio de competición, seguro que dominamos mejor la presión.

Presión en casa
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