domingo 22/5/22
Raúl hizo tres tantos que reivindican su condición de anotador y que le permiten establecer un hito
Un Real Madrid excelso del centro del campo hacia adelante supo aprovechar las enormes facilidades ofrecidas por el Valladolid más blando que se recuerda y rubricó en Chamartín, ante la atenta mirada desde el palco del presidente del Gobierno, José María Aznar, la exhibición y goleada de la Liga, con 'hat trick' de Raúl incluido. La mala noticia para el Madrid, la lesión de Cambiasso, el sustituto de Makelele. El Madrid disfrutó del partido soñado. La lectura de este atípico partido, hay que hacerla desde los goles. El primero, el que abrió la cuenta, fue muy afortunado, ya que Julio César desvió con la cabeza un disparo de Ronaldo que no se dirigía hacia la portería. A partir de ahí, coser y cantar para los merengues, con controles prodigiosos y cambios de orientación al pie. En apenas media hora, dos goles extraordinarios de Raúl hundieron al Valladolid. Primero, el madrileño remató en fuera de juego pero con la espuela un prodigioso centro de Figo. Poco después logró una diana antológica. Bajó con el pecho un envío de Roberto Carlos y elevó con precisión sobre Bizzarri. Lujos blancos Bekcham y Zidane no quisieron ser menos y, en el arranque de la segunda parte, regalaron un lujo de gol, el cuarto. Si el cambio de juego del inglés con la derecha fue galáctico, la volea del francés con la zurda no le fue a la zaga. Un prodigio. En plena locura llegarían dos penaltis tontarrones, que Casillas y Bizzarri estuvieron a punto de detener, y un testarazo certero de Chema, el jugador visitante que cuando salió le echó más orgullo al asunto. El Madrid cerró la fiesta con otros dos tantos. Otra gran asistencia de Beckham la aprovechó Ronaldo con un recorte espléndido y un tiro cruzado con la zurda. El brasileño hizo sencillo lo que para otros muchos jugadores es imposible. Y para terminar, Raúl puso la guinda a su gran noche con un gol de tacón a puerta vacía. El triunfo madridista aún pudo ser más amplio, pero el disparo del canterano Núñez se marchó al palo.

Raúl reivindica su condición y el Madrid se da un festín