martes 17/5/22
                      El Rayo celebra el gol que le dio el triunfo en Barcelona. T. ALBIR
El Rayo celebra el gol que le dio el triunfo en Barcelona. T. ALBIR

Nueva debacle del Barça en el Camp Nou. El conjunto de Xavi cayó por 0-1 frente al Rayo Vallecano en un encuentro en el que los azulgranas no estuvieron cómodos en ningún momento y en el que un gol de Álvaro García fue suficiente para firmar un nuevo tropiezo en casa. Los de Iraola mandaron en la primera mitad y aguantaron de forma estoica en la segunda ante un rival frustrado que no asegura la Liga de Campeones y que tendrá que pelear por la segunda plaza hasta el final de Liga. Es la primera vez en la historia que el Barça pierde tres partidos oficiales seguidos en casa y deja al Real Madrid a un punto de coronarse campeón el próximo fin de semana ante el Espanyol.

El Rayo salió a jugar como en el patio de su casa y eso sorprendió a unos culés que nada más salir del vestuario ya se encontraban por detrás en el marcador. Álvaro García castigó la caraja blaugrana después de un despiste en la marca de Dest y encendió las alarmas en solo siete minutos. Los de Xavi, que salieron sin Piqué por descanso, tropezaban una vez más con la misma piedra entrando fríos a un encuentro capital para lograr la segunda plaza.

El Rayo mandaba en el Camp Nou y lo hacía siendo fiel a su estilo. Los de Iraola presionaban arriba, salían jugando desde atrás y tenían dinamita en la velocidad de Álvaro e Isi. El ímpetu de los franjirrojos era incontrolable para un Barça que solo iba a lograr desperezarse gracias a las incorporaciones de sus laterales y por demérito de los de Vallecas. Dos pérdidas de balón despertaron a los de Xavi, que tuvieron al filo del descanso en las botas de Aubameyang y Gavi la posibilidad de nivelar el choque pero la madera lo impidió.

Tras la reanudación, la desesperación del Barça fue en aumento. Xavi probó con la entrada de Lenglet, Memphis y Nico pero la única vía de acceso para dañar al Rayo parecían ser las galopadas de Ousmane Dembélé. El galo fue una vez más el que se echó el equipo a la espalda cuando más pesaban las piernas por la aglomeración de encuentros. Suyas fueron las acciones más peligrosas de un equipo que entró en la recta final del encuentro con los deberes por hacer y con apenas un disparo a favor entre los tres palos que defendía Dimitrievski. Nada pudieron hacer los de Xavi para sumar al menos un punto y ahora peligra la segunda plaza.

El Rayo noquea al Barça y deja al Madrid a un punto del alirón
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