martes 7/12/21

España, con el Txuri Berri como su representante en Lillehammer y Eduardo de Paz como uno de sus referentes, sigue dando alegrías en un deporte que en los últimos años ha crecido de manera notoria. Los resultados son el mejor aval y este Europeo B lo está corroborando. Y eso que antes de que empezara las cosas se le torcían a la delegación española con el ‘desvío’ a otro destino del material con el que debían jugar.

La compañía aérea con la que viajaron a Noruega extraviaba las ‘escobas’ (los palos con los que juegan) por lo que en los primeros encuentros tanto Eduardo como el resto de integrantes del combinado nacional tenían que arreglárselas con la buena fe y solidaridad del equipo femenino que les prestó dicho material. Aunque no ere el suyo y con ello la familiaridad no era tal, la calidad del leonés junto a los otros tres jugadores (Vez, Shaw y García) permitió subsanar este contratiempo como si no hubiera ocurrido. Dio igual que el material de juego no fuera el suyo. Los triunfos empezaron a llegar y con ello el camino se allanaba para alcanzar el primer objetivo de meterse en la ronda de cruces. El siguiente será superar la criba de los cuartos para meterse en las semifinales y de allí a la ansiada final con el salvoconducto al Europeo A como premio.

Un torneo sobresaliente a pesar de no contar desde el inicio con el material
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