sábado 22/1/22

B aena expresó antes de dar la espantada como propietario que dice ser de la Cultural: «No me bajo del barco. Sólo paro máquinas hasta comprobar qué sucede en las elecciones y conocer si el lunes (por hoy) hay un cambio político en el Ayuntamiento de León». Pues lo hay. Así que el que se autoproclama como dueño del club leonés ordenará hoy la frase que hizo célebre Carlos Sainz a los que le han acompañado en sus apariciones públicas como futuribles consejeros de la Cultural: «¡Trata de arrancarlo, Rafa! ¡Trata de arrancarlo!».

Pero como le sucedió a Carlos Sainz ante los gritos de su copiloto Luis Moya en el Mundial de rallies que perdió a falta de escasos metros de la línea de meta, el que se autodenomina propietario de la Cultural tampoco conseguirá encender la máquina que convenza al nuevo equipo de gobierno del Ayuntamiento de León. Su única propuesta veraz es la de intentar vender un piso hipotecado, que es el único activo que tiene la sociedad anónima deportiva, para conseguir un dinero con el que pretende convencer (por decirlo de una forma fina) a la Tesorería de la Seguridad Social y a la Agencia Tributaria para que aplace los pagos, cuando sabe por experiencia que la única manera de evitar el aliento en el cogote de los dos citados organismos públicos es con la ejecución del pago inmediato o también a través de avalar el total de la deuda, algo que ni siquiera se le pasa por la cabeza al que asegura ser el nuevo dueño de la sociedad deportiva.

La máquina no arrancará hoy ni nunca si la propuesta para salvar la Cultural sigue basándose en rifar coches de quince años que tienen que pasar la preceptiva ITV, motos y jamones.

La Cultural y Deportiva Leonesa es un club con casi un siglo de vida al que la plataforma Profutle ha llevado a la desaparición en tan sólo una decena de años. Lo que algunos empresarios vieron como una alternativa para seguir enriqueciéndose va a terminar con dirigentes responsables que pagarán con su patrimonio el desaguisado que consumaron otros. Y a Baena, que no se responsabiliza de nada, le gusta su papel.

¡Trata de arrancarlo!
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