domingo. 25.09.2022

Colmado de goles en las seis primeras jornadas de Liga, el Real Madrid no encontró esta vez la vía para seguir abriendo gas en el campeonato (0-0).

El Villarreal secó al líder, que perdió una estupenda oportunidad de elevar a cinco puntos su ventaja sobre el Atlético, su principal enemigo por el título ahora que el Barça anda en caída libre, aunque no hay que desmerecer al Sevilla. El equipo de Unai Emery, superior en la primera parte a un adversario demasiado contemplativo, resistió sin problemas en la segunda las embestidas, imbuidas de más corazón que cabeza, de los pupilos de Carlo Ancelotti, que por primera vez desde que la campaña alzó el telón, se quedaron sin mancillar la portería contraria. Fue una cura de humildad para una escuadra que esta vez no halló el socorro de Benzema ni de Vinicius porque enfrente tenía a un oponente fantásticamente trabajado que siempre da la cara y se siente capaz de tutear a cualquiera.

La gran sorpresa de la alineación de Ancelotti fue la inclusión de Valverde como lateral derecho, un recurso de emergencia por la baja de Carvajal del que ya echó mano Zinedine Zidane la pasada temporada contra el Liverpool en Anfield. El Real Madrid envidó con laterales postizos y el Villarreal explotó esa veta para dar cuenta pronto de su amenaza. Danjuma toreó a Valverde y Asensio antes de soltar un latigazo que obligó a Courtois a estirarse para sacar una mano prodigiosa. Especialmente peligrosa era la situación en la parcela del charrúa, confrontado con la velocidad y habilidad del neerlandés, una de las noticias más refrescantes en este comienzo de temporada.

El conjunto de Emery maniobró con mucha suficiencia en el primer acto porque al Real Madrid le faltó agresividad en la presión. Eso permitió salir con facilidad al cuadro visitante e imponer el ritmo que le convenía, para enfado de Ancelotti, cuyos futbolistas perseguían sombras mientras el Villarreal encadenaba pases a su libre albedrío, lo que recrudecía el desgaste físico y anímico del líder. El campeón de la Europa League se siente cómodo con el cuero porque tiene futbolistas de trazo fino. Maneja estupendamente el cambio de marchas.

Ya en la segunda parte la subida de líneas del Real Madrid se tradujo en mayores trabas a la salida del Villarreal, que pese a todo tuvo otra buena oportunidad en las botas de Danjuma, frenado de nuevo por Courtois, y, sobre todo, una ocasión pintiparada en una dejada con la cabeza de Foyth que Alcácer no alcanzó a concretar como tampoco Pau Torres, que se relamía en el segundo palo. Buscó Emery un impulso adicional con la salida de Moi Gómez y Dia por el desafortunado Alcácer y Coquelin, que acababa de ver una amarilla. Dejó su sitio Modric, muy castigado por los esfuerzos, a Hazard, al que le tocaba encontrar huecos entre la cerrada defensa del Villarreal.

Un remate de cabeza de Isco a centro del ‘7’ que despejó Rulli puso en cuestión el empate, como un mano a mano de Rubén Peña con Nacho que ganó el zaguero, pero el duelo murió sin alteración en el marcador.

El Villarreal echa el freno al líder
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