miércoles. 17.08.2022

Vingegaard acaricia el Tour

El ciclista danés casi sentencia la ronda francesa tras una exhibición en solitario en la jornada reina de los Pirineos
                      El danés Jonas Vingegaard sentencia el Tour de Francia. G. H.
El danés Jonas Vingegaard sentencia el Tour de Francia. G. H.

El danés Jonas Vingegaard (Jumbo Visma) sentenció el Tour de Francia con una magistral exhibición en solitario que le permitió conquistar la jornada reina de los Pirineos disputada entre Lourdes y Hautacam, de 143,2 kilómetros, en la que acabó con la resistencia del esloveno Tadej Pogacar, tocado además por una caída.

Golpe de autoridad definitiva de Vingegaard, quien, si no se cruza una desgracia, será el ganador del Tour de Francia 2022. Reforzó el maillot amarillo resistiendo a los ataques de Pogacar y atacando al esloveno en la subida a Hautacam, donde explotó para coronar en solitario y apuntarse su segunda victoria en la «grande boucle». En el Granon asaltó el liderato y hundió a Pogacar, en Pirineos encargó el primer puesto del podio en París.

El golpe de Vingegaard, apoyado por su equipo de principio a fin, sobre todo por un increíble Van Aert, le hizo hincar la rodilla al doble campeón del Tour, Tadej Pogacar, quien entró a pecho descubierto, huyendo del horno, a 1.03 minutos de líder. Después cruzaron Van Aert a 2.10, Geraint Thomas a 2.54, Gaudu a 2.58 , Carlos Verona a 4.18 y Nairo Quintana a 5.22. Gran batacazo para Enric Mas, atrapado por el pánico en el descenso del Aubisque. Llegó a 7.22.

Todo quedó bien claro en la clasificación del Tour 2022. El nuevo monarca, Jonas Vingegaard, alejó a Pogacar a 3.26 y en 8 a Thomas, quien será tercero. El duelo entre Gaudu y Quintana por la cuarta plaza se lo llevó el francés, superior al boyacense.

Fuera del top ten quedó Enric Mas, undécimo a 24.08 minutos. El balear confesó su miedo a las bajadas producto de las caídas sufridas esta temporada.

La arrancada de Vingegaard se produjo a 4,5 kilómetros de meta. Ya no miró atrás. Su rival esloveno se diluía como un azucarillo. Otro día aciago para él, como aquel del Granon, cuando probó el caldo de la derrota. El danés entró con la mano en el corazón, algún beso al aire, Pogacar con el maillot abierto, digno con su herida, batido. Y Van Aert celebrando como propio el triunfo de su jefe de filas. Alegrías y penas. Pero todo quedó en su sitio.

Este viernes la decimonovena etapa sacará al pelotón de los Pirineos para vivir una jornada de transición entre Castelnau-Magnoac y Cahors, de 188,3 km. Una cita para la reaparición de los esprinters, que tendrán otra opción el domingo en París. Entre medias, el sábado, la crono de Rocamadour con todo casi ya decidido.

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