lunes. 08.08.2022

Vingegaard reina en París

El danés culmina una «extraordinaria» ronda francesa con una etapa festiva «Ahora ya me creo que soy el campeón»
                      Jonas Vingegaard, con el maillot amarillo de campeón, junto a Van Aert y Pogacar. GARNIER ETIENNE
Jonas Vingegaard, con el maillot amarillo de campeón, junto a Van Aert y Pogacar. GARNIER ETIENNE

El danés Jonas Vingegaard (Jumbo Visma) fue aclamado en París como nuevo rey del Tour de Francia al término de la vigésimoprimera y última etapa disputada con salida y llegada en la capital francesa con un recorrido festivo y monumental de 115,6 km, en a que se impuso al esprint el belga Jasper Philipsen (Alpecin Fenix), quien firmó un doblete.

A la fiesta que puso colofón a la 109 edición del Tour, la más rápida de la historia con una media superior a los 42 km/hora, se sumó Philipsen para llevarse la gloria de ganar en un lugar tan emblemático como los Campos Elíseos de París.

El ciclista de Ham ganó por velocidad, y con autoridad, al neerlandés Dylan Groenewegn (BikeExchange) y al noruego Alexander Kristoff (Intermarché), dentro de un pelotón que cerró la carrera con un tiempo de 2h.58.32, a una media de 38,8 Km/hora.

En la parte de atrás del pelotón, vestido con el maillot amarillo, rodeado por su equipo y emocionado por su primer Tour, entró Jonas Vingegaard (Hillerslev, 25 años), formando ya parte de la historia de la «grande boucle» como segundo danés que gana el Tour, después del controvertido Bjarne Riis, quien venció en 1996.

Un triunfo especial para Dinamarca, que lanzó la edición en Copenhague, para los ciclistas daneses, que han logrado 4 triunfos de etapa, y para el propio Vingeggard, un chico que para ser profesional se buscó la vida trabajando en una empresa empaquetando pescado de 6 a 12 de la mañana, y que se iba de vacaciones en la caravana de su padre, Claus, para subir con 17 años los puertos míticos del Tour, los mismos en los que triunfaba su ídolo, Alberto Contador. «Ahora de verdad, sin que nadie me pueda quitar ya el maillot amarillo», que era el nuevo rey de la «grande boucle», hecho que calificó de «sencillamente increíble». “Ya no puede pasar nada, realmente gané el Tour. Es simplemente increíble. Nadie me lo puede quitar. Siempre sentí que podía luchar por la victoria».

Vingegaard reina en París
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