miércoles. 08.02.2023
A escasos días de que finalice la temporada de caza el fantasma de la tularemia ha reaparecido en la comarca de Tierra de Campos y mas concretamente en las localidades de Ceinos y Villamuriel de Campos, en Valladolid con tres casos probados. En la provincia de León, a pesar de la proximidad a la zona infectada, todavía no ha aparecido ningún ejemplar infectado, pero han saltado todas las alarmas. Nunca hasta el año 1997 la tularemia había llamado la atención de los cazadores, bien porque no se conocía o porque no se presentaba caso alguno. Hay quienes aseguran, sin embargo, que si existían casos, pero que no se diagnosticaban. Lo cierto es que se trata de una enfermedad infecciosa, moderadamente grave, que produce fiebre alta y fuertes dolores y malestar. Está causada por una pequeña bacteria y puede afectar a infinidad de mamíferos, aves, insectos, reptiles e incluso peces. Quienes mas la padecen, sin embargo, son los roedores como liebres, conejos de monte o ardillas. La transmisión de la enfermedad tiene lugar por contacto directo o indirecto a través de las mucosas de los ojos o la respiración. No se transmite, sin embargo, por ingestión de la carne contaminada cuando ésta haya sido bien cocinada y sometida, por tanto, a elevadas temperaturas. En el hombre el contagio tiene lugar generalmente por manipulación de piezas de caza, liebres fundamentalmente. El riesgo no es exclusivamente del cazador, sino de cualquier persona que manipule el animal al deshollarlo o limpiarlo. La hinchazón de los ganglios del cuello unida al resto de los síntomas descritos puede servir para detectar la enfermedad. Ante el peligro de tularemia los cazadores deben tener en cuenta una serie de precauciones. Así el que una «rabona» aparezca despistada, con poca vitalidad o que apenas corra puede significar que está enferma. Por supuesto si aparece muerta en el campo tan solo debe manipularse con guantes y ello para llevarla a analizar. El hígado de los animales infectados suele tener focos blanquecinos, lo mismo que el bazo. La ingestión de agua en el campo, en lugares donde han aparecido casos de tularemia no es aconsejable. Por último no hace falta recordar que las liebres deben ser cocinadas adecuadamente, con calor en grado suficiente. La congelación sirve de poco, ya que la bacteria puede conservarse incluso mas de cuatro meses congelada.

Vuelve el riesgo de la tularemia a Tierra de Campos
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