sábado. 02.07.2022
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Amanecer en la provincia de León. JESÚS F. SALVADORES

La soberbia, la lujuria, la avaricia, la ira, la gula, la envidia y la pereza son las siete pasiones del alma. Todas ellas se pueden combatir en León a través de una extraordinaria y poliédrica oferta turística y humana.

¿Puede encontrar remedio la gula ante los platos de León? ¿Tiene cabida la pereza ante un mar verde con gigantescas montañas como acantilados? ¿Y la avaricia? ¿No es León lugar donde matar la avaricia, cuando en la barra de los bares los amigos se apartan para pagar?

Siete virtudes de León responden cómo combatir los siete pecados capitales. Que Dios nos pille confesados.

1. La soberbia

Destinos Oseja de Sajambre. F. Otero Perandones.
Mirador de Oseja de Sajambre, donde la inmensidad de la montaña da un bofetón a la soberbia. FERNANDO OTERO

Y frente a ella la virtud de la humildad, que en León se puede encontrar haciendo una ruta en las abruptas montañas del Parque Nacional de Picos de Europa. No hay mejor bofetón para la soberbia que un soplo de aire fresco admirando alguna de las cimas más importantes de la Cordillera Cantábrica; la magnitud de kilómetros de roca donde uno se topa con todo tipo de fauna silvestre recoloca en segundos ese sentimiento de superioridad que celebra la soberbia. El narcisismo, el qué dirán, quedan atrás. Garantizado. Otra opción es estar en Babia. Lo único soberbio de esta zona son sus gigantescas extensiones de prado y montaña bañados por arroyos que terminan en extraordinarios lagos glaciares. 

2. La lujuria

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'La Negrilla' de Amancio González situada en la céntrica plaza de Santo Domingo. JESÚS F. SALVADORES

No hace falta encomendarse el papel de casto para redimir un pecado capital en el entorno turístico de León, pero sí se pueden observar rarezas eróticas dentro del patrimonio artístico de León. No abundan las explícitas imágenes románicas de provincias cercanas, pero hay evidencias en monumentos y museos sobre piezas de desnudos, demoníacas incluso -es el caso del demonio de Parajís, en el Bierzo-, y comportamientos sociales casi irracionales, como tocar el miembro viril de la gigantesca escultura de La Negrilla (Amancio González) situada en la céntrica plaza de Santo Domingo en León capital como gesto, dicen, de ¿buscar la fertilidad?

3. La avaricia

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En los bares de León, los clientes se agolpan para pagar antes que el otro; fuera avaricia. JESÚS F. SALVADORES

León es uno de los lugares de España donde mejor se puede aprender la virtud de la generosidad para acabar con el pecado de la avaricia. Sólo hay que ir a uno de los múltiples bares que tiene la provincia, apoyarse en la barra y observar cómo los clientes literalmente casi se pegan por pagar la ronda. Eso es generosidad. Ocurre en las tabernas y nuevos locales del Barrio Húmedo, en los del Barrio Romántico, en las bodegas de Ponferrada y en cualquier rincón de la provincia, puesto que es una de las provincias que más locales de restauración tienen por habitante: uno por cada 142 vecinos.

4. La ira

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Madreñas XXL en Casasuertes para el 'selfie'. DL

 ¿Que dónde cargarse de paciencia? En las decenas de alojamientos rurales que hay en la provincia de León. La ira necesita terapia, de las de mirar para adentro, y León es uno de los lugares más reputados en turismo rural. Se pueden elegir recónditos espacios con balneario natural en la zona de Luna o apartarse hacia la Montaña de Riaño y Mampodre, donde se encuentran las reservas de caza más reputadas de España. Han sido sabios y han creado lugares específicos para el selfie, como las madreñas XXL de Casasuertes, el banco de Burón o el columpio de Riaño. Después de este viaje de Gulliver al Liliput de León, no hay carácter que se resista al relajo.

5. La gula

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Difícil resistirse a la variada oferta gastronómica de León, caso de este extraordinario cocido maragato. JESÚS F. SALVADORES

Dicen, claro, que frente al pecado de la gula está la virtud de la templanza. Y eso es complicado en León, aunque no imposible. Es el territorio perfecto para darse el atracón que uno merece siempre después de darse una buena ruta para disfrutar de la primavera en la montaña leonesa, Bierzo incluido. Comer como en casa es en León una máxima. Hay decenas de recónditas pero reconocidas casas de comidas en cada municipio. Si se empieza por el norte no sería extraño comer una extraordinaria carne roja. Ya en la Maragatería no podría falta su cocido maragato. Y más adelante, en el Bierzo, los manjares son tan variados como su oferta gastronómica, desde los vinos con denominación de origen hasta alta cocina en algunos de los mejores restaurantes de España. O el simple botillo. Al sur están estas particulares bodegas que dan color a los viñedos de la DO León donde el plato que más ha trascendido, pese a que también hay restaurantes de alto nivel, es la tortilla guisada con una fresca jarra de vino de la zona. Y templanza hay que tener también para no caer en la tentación de los restaurantes que recomiendan en la provincia de León las guías Michelin y Repsol, gurús para cualquier 'foody'.

6. La envidia

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Cueva de Valporquero, tallada durante miles de años por el agua. Esa envidia buena produce León. RAMIRO

Va a ser difícil irse de León sin partir con ese sentimiento de no vivir en una provincia habitable, verde, donde todo queda cerca. La calidad de vida en sus pequeñas ciudades y pueblos es una evidencia, con productos de cercanía y acceso al centro del país en dos horas en tren. Dijo Víctor Hugo que "la envidia es la admisión de la propia inferioridad", pero contra ello tenemos la virtud de la caridad en su más amplio sentido de la palabra. Sobre todo la envidia sana. Aunque más que envidia es admiración y la admiración es a su vez motivación. Eso es lo que consigue una estancia, por ejemplo, en las cabañas patagónicas de la montaña, dando un paseo para avistar animales que jamás se verán en un zoo o introduciéndose en la Cueva de Valporquero, donde miles y miles de años han construido lentamente catedrales de piedra talladas por el agua. Esa envidia produce León.

7. La pereza

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Un paseo por el pantano de Riaño en el barco turístico despierta la pereza. RAMIRO

El último pecado capital y el que menos va a costar redimir como turista. León es sitio de moverse. Todo está relativamente cerca, pero es tal la diversidad natural que se dan hasta tres microclimas diferentes. Los cientos de kilómetros de rutas señaladas que atraviesan la provincia leonesa permiten adentrarse en paisajes mágicos. Además, hoy hay multitud de actividades abiertas al público por todos los ángulos de León. Iniciada la temporada de verano llegan los deportes de aguas bravas, los paseos en barco por el pantano de Riaño, los atardeceres desde los miradores del Bierzo... Y el más espectacular está en Las Médulas, Patrimonio de la Humanidad


 

Los 7 pecados capitales de León
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