miércoles 11.12.2019
DESTINOS

El fluir del bernesga

Un recorrido por las tierras del Bernesga permite adentrarse en un mundo mágico
Bernesga mágico

El Bernesga nace en el puerto de Pajares y desde allí dibuja un paisaje marcado por los elevados páramos enmarcados por la Cordillera Cantábrica con la Tierra de Arbas, La Tercia, Gordón, Alba y Fenar, principales territorios por los que discurre antes de llegar a la capital leonesa. Incluido en la Asociación Cuatro Valles, El Bernesga cuenta con reconocimientos como la Reserva de la Biosfera del Alto Bernesga, Lugar de Importancia Comunitaria-Montaña Central de León o el premio al bosque nacional mejor cuidado de España, símbolos que enarbolan estos espacios naturales como emblemas de su buen hacer y de singularidad paisajística y cultural.

 

Paralelos al cauce del río, viajan también la carretera N-630, que vertebra las comunicaciones con Asturias y la Meseta, y la línea de tren León-Gijón, desde los que se puede observar la singular vegetación de esta zona considerada de «transición» entre los climas mediterráneo y atlántico. El mayor pico de este territorio alcanza los 1.800 metros donde las condiciones extremas impiden el crecimiento del arbolado que contrasta con los fértiles y verdes valle que el Bernesga va dejando en su paso hacia el Sur.

 

Uno de los símbolos de esta comarca es el Faedo, en Ciñera de Gordón, un bosque con varios ejemplares centenarios nutridos por las aguas de un arroyo y por el que se puede llegar al angosto desfiladero de las hoces del Villar, por él caminaban los vecinos de la zona para ir a trabajar a las minas de Ciñera o Santa Lucía. Un sector, el minero, que ha ido dejando paso a otros como la ganadería.

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El Faedo de Cieñra, JESÚS F. SALVADORES

 

Con una historia marcada por las batallas de la Reconquista —como la librada en Camposagrado—, que dio origen a fortalezas y otros elementos defensivos, a los que con la llegada de los mozárabes huidos de Al-Andalus también se sumaron campesinos y artesanos junto con monjes que aprovecharon los valles para fundar sus cenobios. Las familias hidalgas fueron dejando su huella en las fachadas de sus caseríos donde cuelgan lustrosos sus blasones tallados en piedras. Las leyendas y la historia se mezclan en sus pueblos y parajes serpenteados por el Camino llamado El Salvador —que permite a los peregrinos a Santiago ir desde el Norte al Camino Francés y Viceversa— y también el Olvidado a Compostela. Los trazados de senderismo marcados por la Asociación Cuatro Valles son El valle de Arbas, Los puertos de verano, El Fontañán o Los campos del Bernesga, además del recorrido que transcurre por el bosque del Faedo, donde la magia de los árboles y el sonido del agua pueden ser escondite para seres mágicos.

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La colegiata de Arbas. DL

 

Las tierras de El Bernesga también cuentan con otros puntos de interés cultural y natural como la colonia de cigüeñas de Santibáñez, la colegiata de Arbas o el Santuario del Buen Suceso y la ermita de Celada, junto con el conjunto arquitectónico tradicional de esta ribera como destaca en Cuadros. Camposagrado es otro de los enclaves de este territorio, cruzado por el cordel de la trashumancia y donde se erige la emita que cada año acoge dos romerías, una junio y otra en septiembre.

 

Los ricos embutidos forman parte de la gastronomía de esta comarca: chorizos, lomos, jamones, salchichones o cecinas son un buen reclamo que siempre deja buen sabor de boca y la garantía de regresar a esta tierra del Bernesga.

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Vía ferrata en el Valle de Arbas. DL

El fluir del bernesga
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