martes. 31.01.2023
                      El municipio de Camponaraya ofrece un relajado y merecido descanso al peregrino que pasa por aquí.
El municipio de Camponaraya ofrece un relajado y merecido descanso al peregrino que pasa por aquí. RAMIRO

Llega el peregrino a un tramo del Camino Olvidado que le lleva al pueblo Magaz de Abajo, localidad que abre el trazado centenario al municipio de Camponaraya. Según explica el alcalde del municipio y presidente de la Diputación de León, Eduardo Morán, el Camino Olvidado es también el camino del rey Carlos III y de la antigua cañada romana. Una cañada romana que en la época de la guerra ingleses y franceses decían que era una de las cañadas más bellas de Europa. Esto supone recuperar el antiguo camino o el camino primitivo a Santiago de Compostela y es aquí, en Magaz de Abajo, donde se entra al municipio de Camponaraya. El trazado hace aquí un giro para entrar en el pueblo y esta es una zona que en su día fue un monte comunal y que se decidió, bajo el reinado de Alfonso III, explotarlo con fines agrícolas. Desde el punto de vista cultural, la puesta en valor del Camino Olvidado supone a su vez una oportunidad para recuperar el poco patrimonio que tiene un pueblo como Magaz de Abajo, aunque la localidad puede presumir orgullosa de poseer una ermita del siglo XVII y de la iglesia de San Juan Evangelista.

En Magaz de Abajo comienza el recorrido por el municipio de Camponaraya. En el centro del pueblo se encuentran situadas las antiguas escuelas, un edificio añejo, de esos que hacen historia de un pueblo y que ahora se encuentran en plena proceso de restauración. Se trata de un inmueble social que actualmente se está acondicionando para ofrecer otros fines al pueblo y ser un lugar de encuentro en el que la gente que llega de hacer el Camino pueda tomarse algo caliente y descansar un rato en un lugar que espera mostrar nueva imagen en primavera.

                      El municipio de Camponaraya ofrece un relajado y merecido descanso al peregrino que pasa por aquí.
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Tras pasar la iglesia de San Juan Evangelista, un giro a la derecha devolverá al peregrino al Camino de Carlos III. Algo más abajo, aguarda la mencionada ermita del siglo XVII, que es sin lugar a dudas, otro de los reclamos que ofrece el municipio al viajero que se aventura por sus tierras.

Camponaraya. Una pausa que reconforta
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