lunes. 15.08.2022

Sariegos quiere continuar dando vida a los cuatro pueblos que forman el municipio. Y ahora que se ensalza la ecología, lo verde y lo natural, ofrece cuatro rutas de senderismo que parten y regresan a cada una de sus localidades. Se trata de una idea para atraer a familias y deportistas, además de ofrecer a los vecinos una alternativa de ocio. El diseño es circular con dos alternativas, una de ocho kilómetros más sencilla y otra de carácter más profesional de hasta catorce kilómetros. Postes y paneles informativos destacan el camino, los animales y las plantas que se puedan ver. El trazado aprovecha los caminos rurales que ya poseen Carbajal de la Legua (Ruta de Los Miradores), Sariegos pueblo (Ruta de Las Fuentes), Azadinos (Ruta de Santa Eulalia) y Pobladura del Bernesga (Ruta Los Llanos). En el caso del primero, una de las rutas se adentrará en el viejo pueblo hoy desaparecido de Villalbur, que hace un siglo formaba parte del municipio. Otra opción es seguir el rumor del agua. Con sus impresionantes 36 metros de fachada y sus dos plantas, el molino Pisón marca el primer punto de una curiosa ruta natural entre Sariegos y Cuadros, que enhebra hasta siete de estos ingenios que domaron el agua para ayudar al hombre. La vegetación parece querer guardar los fantasmas del pasado de algunos de ellos y hurtarlos a la curiosidad del turista, pero caminando se llegan a ver.

El recorrido puede iniciarse desde Carbajal de la Legua, en el parque con merenderos a orillas del río Bernesga. Tras cruzar el puente peatonal se toma el viejo tramo de enlace con la carretera CL-623 donde enseguida saluda el molino Pisón, también conocido como de Marceliano por su último propietario, donde no hay nadie que no repose en su barandilla cuando se topa con su imponente estampa por primera vez. El rumor del agua, la pradera que se abre a sus espaldas y el frescor de la arboleda que lo protege recrean un lugar bucólico digno de detenerse junto a él. Fueron años de mucho trabajo, allí se molía el cereal de la zona, sobre todo centeno y trigo. Marceliano iba con un carro y un caballo por los pueblos para recoger los sacos, los llevaba a moler y los devolvía a los dueños. En su última etapa molía para las fábricas de pienso de León hasta que dejó de ser rentable. La Pontona, Lagañosa, El Molín de Santibáñez, Restralla, Rozas y Picón completan el recorrido.

Junto a las rutas, el municipio también ha dado un giro a los pueblos con cuatro grandes zonas verdes y de ocio de 2.000 metros cuadrados que disponen de mesas de pic-nic, caminos para peatones y bicicletas, decenas de árboles y césped natural, y un parque infantil con tirolina, red de trepar y multijuegos. Además, el Ayuntamiento ha invertido tres millones de euros que ponen el foco en la difusión de la cultura a través de un Auditorio con Escuela de Música y en la mejora de la vida sociosanitaria de los mayores, porque aunque está situado a escasos kilómetros de León capital, no se resigna a ser considerado únicamente como zona residencial. De hecho, Sariegos emerge como una isla en medio de una provincia atenazada por la despoblación y parte de ese «éxito» se debe al catálogo de servicios y actividades que ofrecen a niños, jóvenes y mayores, piscinas incluidas y con un camino en Carbajal junto al Bernesga. En 2017 se sumó también a la marea gastronómica de las ferias para encumbrar los productos locales con una cita propia y original en el Pabellón Deportivo situado en la plaza de San Juliano que se viene repitiendo en el puente de diciembre.

Sariegos, vuelta a lo natural
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