martes 29/9/20

Áurea Taberna: tradición y futuro

Áurea Taberna ya deja bien claro en los principios fundacionales que definen su carta que no hay futuro sin tradición; dos ingredientes básicos que se encuentran en sus platos, en esa puerta abierta de la plaza del Grano
Áurea Taberna: tradición y futuro

León tiene un balcón fascinante a la gastronomía; y a la vez a un entorno insuperable para saborearla. Áurea Taberna acaba de cumplir un año asomada a la Plaza del Grano, enclave leonés sin parangón, que enseña desde la terraza de un espacio hosteleros que bebe la tradición para proyectar el futuro.

Los hace con un elenco de platos en una oferta tan voluble, flexible y extensa que da cobertura a la demanda del cliente desde el mediodía hasta la media noche. La cocina de la Taberna de Áurea ensancha el horizonte de la restauración con alma de picoteo; con la contundencia de las hamburguesas de angus, el espíritu atrevido de las de atún; emplatados de ensaladas que alivian la urgencia del verano anticipado a mayo, y esta nueva normalidad en la que resulta urgente aplacar las prisas en una terraza.

Esa esquina que recibe casi en la puerta de la gloria del Grano tiene diez mesas para este servicio, que serán veinte de inmediato, con su carta densa en propuestas de gastronomía para llevar o degustar según sale de la factoría culinaria; ceviches, la elaboración a partir de materia prima fresca, algún guiso ocasional, potajes de entretiempo. Explica la propuesta Óscar Javier Diez Sanjosé, que regenta el negocio junto a su hermana Raquel, y avanza que habrá más, mientras celebra la respuesta de la clientela desde que volvió a levantar la trapa tras este paréntesis.

La horquilla de este legado de Áurea alcanza todos los hábitos del cliente; el del vino y el tapeo, el de la sobremesa, la merienda, el alterne vespertino y la cena. Hay un suspiro de dulzura extraordinario con sus postres que también llevan el apellido Áurea en cada posibilidad. El ramaje del árbol de Áurea Taberna es frondoso porque sus raíces son largas y profundas; de la misma tierra y la misma esencia que puso en pie el Racimo de Oro, que emprendió allá por la década de los cincuenta un sello con patente. De calidad.

Áurea Taberna: tradición y futuro
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