martes 17/5/22

Cuando el visitante se adentre en los pueblos de estas comarcas quedará asombrado por sus construcciones, levantadas piedra a piedra fruto de la pericia y la singuralidad de sus gentes que dejaron un importante legado para la posteridad: iglesias, casas, pajares, ermitas, molinos, fuentes... Así, los templos se caracterizan por su sencillez y armonía. Lugares de culto religioso de todos los estilos pero unidas por la piedra, madera, forja, pizarra o teja. Sobreviven a los avatares del tiempo y la naturaleza. Con decoraciones murales muy interesantes o tallas dignas de contemplar, retablos, pinturas, cruces o custodias. Otro elemento significativo son las casas y casonas así como la arquitectura civil. Algunos lugares de interés son el Castillo de Nogarejas, el Castillo de Peña Ramiro, en Valdavido (Truchas), el Castillo de Los Bazán, en Palacios de la Valduerna, el Torreón de los Osorio, en Turienzo de los Caballeros, el Castillo de Los Quiñones en Santa Elena de Jamuz o el Palacio de los Pernía en Villaobispo de Otero. Las casas arrieras maragatas son otra de las insignia de la zona. Una de las más lujosas es la conocida como ‘Maragato Cordero’, una gran casona ubicada en el Barrio de Arriba de Santiago Millas. Otras se pueden ver en Castrillo de los Polvazares, Lagunas de Somoza o Valdespino de Somoza. Palomares, colmenares, puentes, molinos, fraguas, fuentes, guardaviñas y bodegas completan el panorama arquitectónico que dejará prendado a quien visite la zona.

Un viaje para quedarse de piedra
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