lunes 01.06.2020
Día 23

De andar por casa

De andar por casa

Andaba yo por casa como antes por Ordoño y el centro comercial, así como a ver qué pillo, que ahora no puedo, claro, por si me pillo el Virus y eso, pues nada, que voy por casa mirando por aquí y por allá y bueno, que he descubierto que en mi ausencia, aprovechando que antes me iba a trabajar, pues mi casa ha aprovechado para tener vida propia.

Pásmate. Tiene una bicicleta estática. Mi casa. Qué os parece. La tenía camuflada, la muy… Había puesto encima un montón de cosas, así, como que no quiere la cosa, para que yo no me enterara. Oye, que voy a otra habitación, muevo la cama y qué me encuentro debajo, pues que había oculto un remo, sí, de esos como para hacer traineras pero en seco. Con las instrucciones en inglés, que ya me he puesto a pensar, a ver si mientras yo me iba a trabajar, mi casa y el remo se iban de regatas al Támesis, que yo qué sé, que voy a mirar quién fue el último campeón por si acaso, aunque yo para mi que no porque trofeos por casa solo veo que tengan de judo y natación. Ah, pues no, ganó Cambridge.

Yo qué sé desde cuándo confabula mi casa. A ver si me va a pasar como a Camino y José Manuel, que han encontrado en la suya una bici de hace 40 años y ahora, en cuarentena, pedalean 40 minutos cada día.

Yo no. Yo ya le he dicho a mi casa, esta bicicleta te la quedas para ti. Y no hagas ruido. Nada de rodillos. Aquí el único rodillo, el de amasar en la cocina, que también he descubierto que tengo.

El monopatín sí me lo quedo. Que voy más rápido. En el salón he hecho una calle para nadar, ¿he puesto calle?, y con eso, el gorro, las gafas y las aletas pues me voy preparando para un marca en Tokio, para cuando los Juegos Olímpicos del año que sea. Le he echado un vistazo a las escaleras y, bueno, creo que puedo hacer escalada. La tabla de surf que tenía detrás de la de planchar, que las he utilizado las mismas veces o así, pues me cabe en la bañera. Y esta noche voy a vivaquear en el balcón, que como haya muchos recortes me veo haciéndolo dentro porque a ver quién paga la calefacción. Lo que no puedo es bucear, he donado la máscara, pero bueno, me ha prometido Nieves unas galletas y unos fondos marinos. Voy a aceptar. Las dos cosas. Para olvidar, ya sabéis.

Los esquís los he encerado para no rallar mucho el pasillo aunque ya os digo que lo voy a dejar porque yo soy más de palas amplias, a mi los tubos ni para la cerveza, que prefiero en copa. Será por eso de que si me presento no es para participar.

Hay que apañarse con lo que tiene uno, como ahora con el Virus y como después de lo del virus. No como ese del vídeo, que tiene una piscina de olas en la tercera planta de su casa, empezando por arriba. ¿Que no tengo cinta para correr?, pues ya me dijo Marco que, anda, que parezco tonta, o que lo estoy, o que lo soy, o las tres cosas, que yo creo que sí porque yo además de quererlo ya lo quiero todo, bueno pues que me dijo, él siempre tiene ideas, un litro de aceite por el suelo de la cocina y a agarrarse a la encimera. Le pediré permiso a mi casa, no sea que ella tenga otros planes. Hasta mañana. Cuidaos mucho.

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