jueves. 09.02.2023
Instalaciones de la sede de la empresa Abengoa en Sevilla.

Dos meses después de declarar el preconcurso de acreedores, y a otros dos de que cumpla el plazo legal para que pueda quebrar, el consejo de administración de Abengoa estudió ayer el plan de viabilidad con el que la dirección de la compañía pretende convencer a la banca para que acepte la reestructuración de su deuda. La radiografía propuesta será la de una multinacional completamente diferente a la que se conocía hasta ahora en tamaño, actividades, estructuras y modelo de negocio. Para sobrevivir, y para que los acreedores financien la deuda de 9.000 millones que tiene la firma, precisa un cambio de calado.

Las expectativas generadas entre los inversores ante el estudio de este plan por parte de la cúpula de Abengoa provocó la reacción del mercado con una subida del 35% en el caso de los títulos de tipo ‘B’ -los que habían cotizado en el Ibex-35 hasta que se inició la actual crisis-, y de un 50% en los de tipo ‘A’. En los dos últimos meses, el valor ha sido pasto de los especuladores, que han movido las acciones de forma brusca, conscientes de la debilidad de la compañía, para maximizar sus ganancias. Desde el 25 de noviembre, los títulos de Abengoa ‘B’ han perdido un 76%. La compañía tiene ahora una capitalización bursátil de 230 millones frente a los más de 800 que valía hace poco más de un año.

La multinacional dejaría de ser una corporación que facture 7.000 millones al año -así lo hizo en 2014, según los últimos resultados hechos públicos ante la CNMV- o que registre un beneficio bruto de explotación superior a los 1.400 millones. Previsiblemente, el plan de viabilidad propondrá reducir a más de la mitad sus grandes cuentas. Para ello, los dirigentes de la ingeniería especializada en renovables tendrían que realizar un conjunto de desinversiones de 1.500 millones, a través de la venta de buena parte del negocio.

El objetivo de los gestores pasaría por actuar, sobre todo, en el plano internacional, donde genera un 88% de su actividad. Algunas de las filiales como las de Brasil, Costa Rica o Turquía, tendrían que echar el cierre.

A donde no podrá llegar el plan de recortes de Abengoa es a su filial de Estados Unidos, ahora llamada Atlantis -antes, Yield-. La matriz, que controla un 43% de esta compañía norteamericana después de haber tenido que desprenderse de un 4% después de que sus bonistas canjearan deuda por acciones, mantiene esta propiedad como aval de cara a diversos créditos concedidos por los bancos.

El plan también prevé la venta de bienes inmuebles, parques de paneles solares, instalaciones de desaladoras o actividades de biocarburantes, aunque mantedrían su negocio de ingeniería.

El resultado implicaría el despido de una parte de la plantilla.

Abengoa recorta negocios para esquivar la quiebra
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