domingo 28/2/21

La banca afronta un 2021 sin margen inicial para comenzar la recuperación

Los bancos españoles siguen sin ver la luz al final del túnel en el que les metió el coronavirus a mediados de marzo. La crisis sanitaria ensombreció un contexto que ya venía marcado por los tipos de interés en mínimos, una escasa rentabilidad y la necesidad de acometer fusiones. Todos esos elementos se han intensificado durante 2020 y aflorarán en los próximos días con la presentación de sus resultados anuales. Pero lo peor para el sector es que aún está lejos de iniciar la recuperación: los efectos de la tercera ola de la pandemia retrasarán aún más el inicio de una etapa de crecimiento, tal y como recordó la presidenta del BCE, Christine Lagarde, tras la primera reunión del supervisor en 2021.

A cierre del tercer trimestre del año pasado, las entidades españolas mantenían una rentabilidad sobre patrimonio neto (ROE, por sus siglas en inglés) negativa, del 2,51%, aunque había mejorado notablemente frente a la del segundo trimestre. Además, la de préstamos dudosos de las entidades significativas se situó cerca del 3%.

Los retos que tenía la banca antes de esta situación se encuentran ahora más agravados: los tipos de interés siguen mirando hacia abajo con su impacto tanto en los préstamos -cada vez con menos margen- como en los depósitos. Y las dudas que más teme el sector vuelven a planear sobre el futuro de las entidades. En la revisión anual de las hipotecas, las entidades encontraron un análisis que pocas esperaban en medio de la crisis: el del presidente de la EBA (Autoridad Bancaria Europea, por sus siglas en inglés), José Manuel Campa, quien apuntó en octubre que los bancos deberán pagar a sus clientes por las hipotecas que arrojen tipos de interés negativos tras sumar el diferencial salvo que haya alguna restricción legal.

La banca afronta un 2021 sin margen inicial para comenzar la recuperación
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