viernes 27/5/22
                      El número de cajeros desplegados por todo el país también ha disminuido. EFE
El número de cajeros desplegados por todo el país también ha disminuido. EFE

Desde la crisis de 2008 el sector bancario español ha vivido una profunda transformación que ha supuesto el cierre de más de la mitad de sus oficinas y la salida de más de una tercera parte de su plantilla, mientras el uso de la tarjeta se dispara y las retiradas de efectivo han caído con fuerza.

Así se desprende del cruce de datos oficiales recopilados por el Banco de España correspondientes a los ejercicios 2007 y 2021, y que reflejan cambios de calado en el sector bancario nacional.

La crisis inmobiliaria de 2008 supuso «un punto de inflexión», según se recuerda en el último informe anual de la Asociación Española de Banca (AEB), en el que se habla de una «gigantesca transformación» que está todavía hoy «lejos de haber concluido».

Según sus estimaciones, el fenómeno es común a toda la Unión Europea, donde el número de oficinas bancarias ha disminuido un 40 % y el de empleados ha bajado otro 30 %, porcentajes en ambos casos inferiores a los de España.

Tendencia que se repite en cuanto a la cifra de entidades financieras, que en este período se redujo en un 36 %, hasta las 228 firmas, después de un intenso proceso de concentración.

El ahora expresidente de la patronal AEB José María Roldán incidía en la última memoria anual de la entidad en que el sector está «prácticamente irreconocible» después de estos 15 años, con la creciente digitalización como uno de los factores clave para entender esta transición.

En este contexto se enmarca no sólo la inversión de las entidades tradicionales por la banca digital, sino también la aparición por ejemplo de los llamados ‘neobancos’, que operan exclusivamente por internet y no cuentan con sucursales (como la alemana N26 o la británica Revolut).

Entre los cambios más significativos desde la crisis de 2008 destaca la reducción de la red de oficinas bancarias, con casi 26.400 sucursales menos: se ha pasado de superar los 45.000 establecimientos a rondar los 19.000, lo que supone un recorte del 58 %.

Por provincias existen notables diferencias en términos proporcionales: en un extremo se sitúan Tarragona, Barcelona y Girona, las tres catalanas y con caídas superiores al 70 %, mientras que en el contrario se encuentran Cuenca (24 %), Badajoz (32 %), Teruel (32 %), Ciudad Real (33 %), Albacete (34 %), Jaén (38 %) y Toledo (39 %).

También por encima de la media en cuanto a cierre de oficinas se colocan Castellón (65 % menos de sucursales), Valencia (64 %), Palencia (64 %), Ourense (63 %), Valladolid (62 %), Madrid (62 %), Alicante (62 %), Salamanca (61 %), Pontevedra (61 %) y Lleida (61 %).

En paralelo se observa un descenso abrupto del personal empleado por la banca, sector que daba trabajo a más de 277.000 personas al cierre de 2007 y a finales de 2020 —último dato disponible— ocupaba a 179.000, lo que equivale a una reducción de casi 100.000 trabajadores, un 36 % menos.

La banca cierra 26.400 oficinas y reduce 100.000 empleos desde 2008
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