miércoles 21/10/20

La banca toma posiciones para más fusiones tras la de CaixaBank y Bankia

El sector asume que, tras esta operación, vendrán otras fusiones en los próximos meses ante la falta de rentabilidad agravada por la covid-19

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Imagen tomada este viernes de la sede social de Bankia. MANUEL BRUQUE

El mapa bancario ha iniciado una nueva reconversión en forma de fusiones que llevará a la desaparición de más entidades, absorbidas, integradas o compradas por otras. A pesar de los ajustes que se han ido practicando desde la anterior crisis -la que comenzaba en 2008- aún 'sobran bancos' en España. Lo venían advirtiendo los supervisores nacionales y las autoridades europeas. Y la pandemia del coronavirus solo ha servido para comprobar la necesidad de este tipo de operaciones para mejorar la rentabilidad y asegurar la viabilidad de un negocio lastrado ya de por sí por los tipos en mínimos desde hace seis años.

El anuncio realizado por CaixaBank y Bankia el pasado jueves ha abierto la puerta para que el resto de firmas comiencen a moverse. Así lo explica Francisco Uría, socio financiero de KPMG. "La pandemia, con sus efectos económicos, sociales y sobre los propios bancos, incluidas las lecciones que ha dejado respecto de las posibilidades de la tecnología, ha contribuido a acelerar el proceso. Los procesos de integración entre entidades suponen un medio para ganar eficiencia, aprovechar sinergias, reducir costes y, por esta vía, mejorar la rentabilidad de las entidades, muy afectada por lo que va a ser un largo período de bajos tipos de interés", vaticina este experto. Para la agencia S&P, el anuncio de fusión de esta semana "ha puesto de relieve la necesidad de una mayor consolidación". Algunas firmas se encuentran desde hace meses en el centro de todas las miradas. Ocurre con Banco Sabadell, la corporación que precisamente estuvo a punto de adquirir Bankia. Fue una opción que, como indicó el presidente del banco catalán, José Oliú, pudo estar "encima de la mesa". Pero no fructificó. Y el propio Sabadell tiene ahora "más presión", apuntan fuentes del sector. Si la Bolsa reaccionó al alza el viernes con la noticia de la fusión, también comenzará a vender títulos si alguno de los bancos en la diana no realiza movimientos en ese sentido.

Entre los dos grandes, Santander aún está terminando de digerir la adquisición del Popular en 2017. Y aunque BBVA ve "lógico" que se especule con fusiones, no es su prioridad y descarta compras "salvo que haya oportunidades", como apunta siempre su presidente, Carlos Torres. Sin embargo, ninguno de ellos quiere ni puede quedarse descolgado de estos movimientos.

Antonio Pedraza, presidente del comité financiero del Consejo de Economistas, considera que la fusión que derivará en el primer grupo bancario en España "va a provocar seguro otros movimientos". Porque, a su juicio, "no tiene sentido que haya sueltas entidades medias con los problemas que hay".

Las regionales, en la diana

Hace ya 11 años se produjo la intervención del Banco de España en Caja Castilla La Mancha, la primera entidad de carácter autonómico que no resistió los envites de la crisis y tras la que se inició una oleada de fusiones bancarias que aún hoy, más de una década después, sigue en vigor. Todas las miradas se dirigen a las cuatro entidades regionales que previsiblemente protagonizarán algún movimiento a medio plazo: Unicaja y Liberbank (el anuncio de la fusión entre ambas corporaciones cayó en saco roto, a pesar del anuncio oficial de las negociaciones); Abanca, que también hizo el amago de adquirir Liberbank, pero las exigencias de la CNMV le obligaron a parar la operación; e Ibercaja.

De esta ecuación se salva Kutxabank por decisión propia: sus gestores mantienen un plan autónomo (ya asumió CajaSur en la anterior crisis), y seguirá controlada por las fundaciones de las cajas vascas, sin expectativas de salir a Bolsa. La última operación fallida de compra -la de Abanca por hacerse con Liberbank- abría la puerta a nuevos movimientos en la banca española, donde apenas quedan apenas 15 grupos de las casi 50 entidades activas que había hace una década.

Una vez superada la anterior recesión, es la nueva realidad la que les obligará a integrarse: la necesidad de digitalizarse; y los competidores ajenos al sector puramente bancario -plataformas, aplicaciones, filiales bancarias de operadoras y de supermercados 'on-line'-. Se precisan cantidades ingentes de dinero para acometer estas inversiones y solo con más tamaño lo lograrán. Todos esos factores se han visto agravados ahora por el coronavirus: provisiones millonarias, más pérdidas contables, rentabilidad a la baja y, sobre todo, unas expectativas de que se dispare la morosidad por el contexto económico.

Fue el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, quien el pasado lunes ofrecía las primeras pistas sobre un proceso que ya parece imparable. Entonces indicaba la necesidad de acometer fusiones porque la rentabilidad de la banca podría caer al 2%. Sus palabras parece que no han caído en saco roto.

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