domingo. 25.09.2022

El Banco de España recorta las previsiones de crecimiento y retrasa el fin de la crisis

El alza del PIB, del 4,5%, será dos puntos inferior a la estimada, y comienza 2022 a la espera de que se calme la inflación

La economía tendrá que esperar algunos meses más para retomar el vuelo de forma consistente, después de las «sorpresas» —tal y como las califica el Banco de España— con las que se ha ido encontrando en el camino este 2021: los costes eléctricos, los problemas en la distribución y, para rematar, la nueva ola del coronavirus. El supervisor califica de inesperadas todas estas variables que, unidas a un consumo que no terminar de tirar y un turismo exterior lastrado, van a provocar que España solo crezca un 4,5% este ejercicio. Es la estimación del organismo, que ha recortado drásticamente en casi dos puntos desde el 6,4% sus cálculos previos, de septiembre.

Para 2022, el contexto no es bueno. El Banco de España también ha revisado a la baja el alza del PIB, que será del 5,4%, medio punto menos del calculado inicialmente.

Después de caer un 10,8% en la pandemia, la economía no recuperará el nivel que tenía antes de que comenzara esta crisis hasta 2023. El consenso, hasta hace semanas, apuntaba que lo podía lograr a lo largo del próximo año. Pero esa previsión ha quedado laminada. En la actualización de sus previsiones, el Banco de España admite que hay un «menor dinamismo» de la actividad económica en este último cuarto trimestre, que crecerá un 1,6%. Y lo achaca a la debilidad del consumo de los hogares, que sigue sin carburar como estaba previsto.

Estos cálculos llegan después de los publicados por la OCDE.

Aunque contrastan con la posición que mantiene el Gobierno sobre su cuadro macro, en el que se estima que el PIB mejorará más de un 6% este año, una cifra que ya dan por descartada todos los organismos. Desde el Ejecutivo, la portavoz, Isabel Rodríguez, se aferró este viernes a datos como la evolución del empleo para insistir en que la recuperación está en marcha. Riesgos en el horizonte El Banco de España advierte de que son muchos los «riesgos a la baja» aún en vigor. El más importante es el coste de la electricidad y el impacto que tiene en toda economía.

Otro efecto inesperado es el de la inflación, derivada fundamentalmente por el alza de la luz. Sus estimaciones pasan por que la inflación acabe este año en el 3%, aunque en 2022 podría repuntar hasta el 3,7% para después disminuir hasta el 1,2% en 2023.

El supervisor insiste en los efectos «transitorios» del alza de precios. Considera que irán moderándose a partir del segundo trimestre de 2022. En cualquier caso, descarta un traslado de este problema a una espiral de subidas de sueldos. A pesar de que las previsiones siguen a la baja, el BE calcula que el empleo sigue tirando. Recuerdan que las afiliaciones ya han superado el nivel previo a la pandemia. Y estima una tasa de paro del 15% para este año, que bajará al 14,2% el próximo y se situará por debajo del 13% a partir de 2023.

La brecha entre empleo y PIB sigue agrandándose. El mercado laboral es mucho más dinámico y la economía no avanza al mismo ritmo. Para el director de Economía del Banco de España, Óscar Arce, puede deberse a una menor productividad en algunos sectores; las buenas expectativas del empresariado para contratar en un 2021 que ha ido de más a menos; o el impulso de la salida de los Erte. Por ello, avisa de que podría llevar a «ajustes» de empleo a medio plazo.

El Banco de España recorta las previsiones de crecimiento y retrasa el fin de la crisis
Comentarios