Diario de León

BBVA se siente a salvo de las incertidumbres por la guerra

Torres advierte de que Ucrania lleva a «un nuevo orden mundial»

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El presidente de BBVA, Carlos Torres, lazó ayer un mensaje con la sensación de que nadie es capaz de hacer en estos momentos una apuesta certera sobre las consecuencias de la invasión de Ucrania por parte de Rusia.

Torres, que presidió la junta de accionistas de BBVA celebrada en Bilbao, se mostró convencido de que «vamos hacia un nuevo orden mundial», al tiempo que llamó la atención sobre las «importantes consecuencias» que la guerra va a tener en «la economía y el comercio mundial».

También se refirió a la «gran tragedia humana» que supone. «Deseamos que sea un conflicto breve, pero hemos de estar dispuestos a seguir apoyando en lo que podamos también si se prolonga mucho tiempo. Es nuestro deber y nuestra responsabilidad», dijo. La propuesta de reelección de Carlos Torres como consejero recibió el respaldo del 97,5 de los votos emitidos en la junta.

En el mismo tono recalcó que la invasión de Ucrania «introduce nuevas incertidumbres» económicas en un momento en que comenzaban a despejarse las dudas sobre el impacto real de la pandemia.

«No hay duda de que la guerra aumentará la inflación y afectará negativamente al crecimiento, aunque con importantes diferencias entre países. La magnitud de estos impactos dependerá de muchos factores, incluyendo la respuesta de las políticas monetaria, fiscal y regulatoria», argumentó el presidente de la entidad financiera.

Las gotas de optimismo del presidente del BBVA llegaron de la mano de una esperanza, la de que «las recuperación de la economía pueda mantenerse en 2022», así como del análisis del rumbo que tiene el banco y que permitió obtener un resultado económico destacable en el pasado ejercicio.

Con la mirada hacia el interior de la entidad financiera, el presidente recordó que los 4.653 millones de euros de beneficio cosechado el pasado año representaron 3,6 veces el resultado del ejercicio anterior.

En 2021, BBVA consiguió remontar una situación complicada, ya que en 2020 los resultados sufrieron un impacto negativo muy importante como consecuencia de las pérdidas contabilizadas por el deterioro del valor de su filial norteamericana Compass, vendida el pasado mes de junio. También por los saneamientos derivados de la crisis generada por el covid. Compass, sin embargo, aún aportó 280 millones de euros al beneficio del banco el pasado año por sus resultados antes de la venta.

Torres se mostró también confiado en que la solidez patrimonial del banco permita a BBVA atravesar la nueva crisis sin grandes impactos. «La fortaleza de capital nos da gran opcionalidad estratégica, para crecer, invirtiendo en países en los que ya estamos presentes, y para soportar coyunturas desfavorables que puedan desencadenarse a raíz del conflicto en Ucrania», señaló.

Torres destacó ante los accionistas que el resultado recurrente —que sale de la actividad bancaria típica, sin tener en cuenta factores extraordinarios— fue «el más elevado de la última década». Una situación que ha permitido mejorar de forma sustancial la remuneración a los accionistas. Un objetivo al que se han destinado también 3.500 millones de euros para la recompra de acciones que serán posteriormente amortizadas.

BBVA ya ha completado la primera fase de esa recompra, con la que ha retirado del mercado algo más del 4% del capital social, al tiempo que ha anunciado la puesta en marcha de un segundo tramo de adquisiciones, al que destinará 1.000 millones de euros. El dividendo aprobado con cargo a los resultados del pasado año es de 31 céntimos de euro por acción, 8 céntimos ya se han abonado y los 23 restantes se entregan en abril.

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