martes. 28.06.2022

El Banco Central Europeo movió ficha ayer para evitar que el miedo al frenazo económico con el fin de los estímulos, que en los últimos días ha golpeado los mercados periféricos, acabe despertando viejos fantasmas de la crisis de deuda soberana de 2012.

El organismo monetario convocó este miércoles una reunión de urgencia en la que acordó reinvertir «con flexibilidad» los vencimientos de los bonos que adquirió durante la pandemia bajo el programa Pepp (por sus siglas en inglés). Es decir, los vencimientos de esa cartera que ronda los 1,7 billones de euros se utilizarán para comprar, sobre todo, deuda de países como España, Italia o Grecia, sin que primen criterios como el peso de cada economía en la región. El supervisor reconoce que la pandemia ha dejado vulnerabilidades duraderas en la zona euro, por lo que la medida se aplicará «para preservar la correcta transmisión de la política monetaria, condición previa para que el BCE pueda cumplir su mandato de estabilidad de precios».

La propia Christine Lagarde ya lanzó esta idea en la reunión que dicho organismo llevó a cabo la semana pasada, consciente del riesgo que supone para estos países más endeudados la rápida subida de sus primas de riesgo. Estos indicadores reflejan la rentabilidad extra que los inversores exigen por comprar deuda de un país respecto a la alemana, principal referencia de la región.

«En el mercado crece la preocupación por el aumento de los costes de la deuda y la alta inflación, que pesarán mucho en el crecimiento económico con el mayor aumento en la diferencia en los rendimientos de los bonos italianos y alemanes desde principios de 2020», apunta Sergio Ávila, analista de la firma IG.En el caso español, el bono superó esta semana el 3% por primera vez desde 2014. Y la prima de riesgo ha pasado de los 70 puntos básicos a comienzos de año a los 137 puntos básicos de los últimos días. Mayor ha sido la escalada en la referencia italiana, disparada de 160 puntos básicos a 250 en apenas dos meses.

El simple anuncio por sorpresa del encuentro del BCE provocó desde primera hora el rebote en las bolsas europeas y una mayor calma en los mercados de deuda. En concreto, la rentabilidad del bono español a diez años llegó a bajar un 7% en los mejores momentos de la sesión hasta el 2,81%, mientras que la prima de riesgo nacional se relajó hasta los 123 puntos básicos. Los expertos, no obstante, coinciden en que no hay que lanzar las campanas al vuelo todavía. Sobre todo porque en su escueto comunicado —de apenas dos párrafos—, el BCE no ha dado ningún detalle sobre la herramienta ni plazos.

El BCE interviene para evitar una nueva crisis de deuda soberana en España e Italia
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