jueves. 09.02.2023

El uso del butano registra alzas puntuales en los dos últimos años de precios energéticos disparados, sobre todo en segundas residencias y alquileres. Entre los giros bruscos de guión que ha dado el último año de crisis energética de precios, la bombona de butano se ha posicionado como alternativa para calentar los hogares frente al elevado coste de la calefacción por gas natural o los aparatos enchufados a la red.

El histórico soporte pesado, de color naranja y del que siempre había que tener un repuesto, ha paralizado la caída del consumo que venía registrando en la última década. Y, aunque su uso no ha repuntado, sí que se ha mantenido estable, e incluso ha aumentado en determinadas épocas del año. Sobre todo en muchas viviendas que han preferido esta opción para ahorrar en gasto energético.

Con más de 60 años de historia a sus espaldas, la bombona se ha situado en el epicentro energético de una parte de los hogares. En concreto, las segundas residencias y también las de alquiler están demandando más consumo.

La bombona de butano resiste por la escalada de precios
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