viernes 3/12/21

«La regla según la cual los Estados miembros pueden tener déficits anuales de no más del 3% ha demostrado su valor y se debe conservar. Pero el tope del 60% de endeudamiento en relación al PIB ya no es relevante y tiene que ajustarse para reflejar el nuevo entorno». Estas palabras pronunciadas por director gerente del Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede), el fondo de rescate europeo, Klaus Regling el pasado fin de semana en una entrevista al periódico alemán Der Spiegel, vienen a reforzar la idea, evidente desde hace meses, de que la reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento tumbará parte de sus antiguas normas.

Una arquitectura remozada que ha de levantarse en un contexto pospandemia que deja una deuda desbocada: se mueve en la media del 100% del PIB (en 2019 rondaba el 75%) en la zona euro, con países como Grecia (209,3%), Italia (160%) o España (125,2%) superando esa media de manera holgada. Y que requiere la puesta al día de unas cotas de números rojos que, aunque con modificaciones, se introdujeron por primera vez en el Tratado de Maastricht de 1992. La cuestión es que se augura una discusión tensa y problemática que volverá a colocar al Sur, el más vapuleado por la pandemia, frente a los países frugales del Norte.

Al menos hasta el primer trimestre del próximo año no se conocerá cómo quedará trazado el nuevo esquema de normas fiscales. Porque no será hasta entonces cuando la Comisión Europea proporcionará orientación a los Gobiernos sobre cómo deberán preparar los Programas de Estabilidad y Convergencia de cara a ese 2023 en el que se volvería a la nueva senda.

El debate apenas acaba de abrirse. Bruselas lo ha relanzado este martes después de tener que interrumpirlo en marzo del pasado año, con el estallido de la pandemia en Europa.

Bruselas abre el debate para revisar el endeudamiento tras la pandemia
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