jueves. 06.10.2022

Calviño deja en manos de Sánchez su candidatura a la presidencia del Eurogrupo

Destaca como "un reconocimiento del papel España" el hecho de que su nombre figure en las quinielas para relevar a Centeno
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La vicepresidenta tercera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño. KIKO HUESCA

Mario Centeno abrió ayer formalmente la carrera sucesoria a la presidencia del Eurogrupo, el club que integran los responsables económicos de los diecinueve países del euro. Y Nadia Calviño, la gran favorita al cargo para muchos, se embute en cautela (marca de la casa), apela al respeto jerárquico (Pedro Sánchez es el que deberá confirmar la candidatura de su vicepresidenta). Y "desde la modestia personal", argumenta que el hecho de figurar en las quinielas ya es un "reconocimiento", el del "papel clave" que, por ejemplo, ha desempeñado España en las negociaciones que desbloquearon los 540.000 millones en préstamos para combatir la pandemia.

Pero hasta ahí. La responsable de Asuntos Económicos y Transformación Digital no quiere "especular" y se da un margen: "Vamos a analizar las distintas alternativas y en los próximos días" Moncloa hará pública la decisión. Ni un desliz sobre su disposición personal ni tampoco sobre si se está hoy en fase de sondeo de los potenciales apoyos con los que contaría (el cargo se asigna por mayoría simple así que requiere un mínimo de diez síes). "El presidente del Gobierno tomará la decisión oportuna teniendo en cuenta el interés público y qué es lo mejor para España".

Calviño realizó estas declaraciones minutos antes de la videoconferencia del Eurogrupo en la que se pulsó el botón del procedimiento sucesorio. Centeno, dos años y medio en el cargo, dejará el Gobierno de Portugal el lunes. Así que la identidad de su relevo en el órgano europeo debería conocerse el 9 de julio. Cuatro días después, el 13, debería arrancar la nueva etapa. Además de Nadia Calviño suenan hoy otros dos ministros de Finanzas para ese puesto de coordinación: el de Luxemburgo, Pierre Gramegna (liberal), que ya se postuló para el puesto en 2017, y el de Irlanda, Paschal Donohoe (conservador).

Equilibrio político

La capacidad para el consenso se destaca como virtud en los tres. Calviño, que sería la primera mujer a los mandos del Eurogrupo desde su creación en 1998, tiene un perfil tecnócrata, buena reputación entre sus colegas y un profundo conocimiento de la burbuja de Bruselas (fue alta funcionaria de la Comisión Europea durante ocho años). El encaje de la gallega, además, no rompería el actual equilibrio de fuerzas. Centeno provenía de un gobierno de izquierdas y solo ha permanecido dos años y medio al timón cuando su predecesor, el holandés Jeroen Dijsselbloem encadenó dos mandatos, cinco años. Antes que él estuvo el luxemburgués Jean-Claude Juncker. España ya peleó en 2015 por presidir el Eurogrupo, cuando lanzó la candidatura del hoy vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos.

Mientras se deshoja la margarita, los ministros de Economía y Finanzas volvieron ayer a intercambiar impresiones sobre el plan de recuperación postpandemia de 750.000 millones de euros propuesto por la Comisión Europea. La negociación intensa comenzará la próxima semana, en la videocumbre de líderes. Que precedería a otra para la que se baraja el 9 de julio. "No aprecio un cambio de posición significativo entre países; la negociación verdaderamente aún no se ha iniciado", señaló Calviño.

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