viernes. 12.08.2022

España está preparada para hacer frente al nuevo ciclo de subidas de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE). Al menos en lo que se refiere a la búsqueda de financiación en el mercado. Ese es el mensaje que la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, quiso transmitir ayer al recordar que solo el 15% de la cartera de deuda del Estado está expuesta al giro de la política monetaria, al tener que refinanciarse este año.

En una comparecencia tras el Consejo de Ministros, la ministra de Economía defendió la estrategia prudente que el Tesoro ha llevado a cabo en los últimos años de tipos ‘ultralaxos’ para tener una buena base con la que enfrentarse al mayor coste de financiación esperado. Algo que podría perjudicar la senda de reducción de déficit prevista al tener que destinar mayores recursos al pago de intereses. Sólo la expectativa de que la primera subida de los tipos de interés en Europa llegará este mes de julio ya ha provocado que el interés del bono a diez años —que marca la rentabilidad que exigen los inversores a un país por comprar su deuda en el mercado— ronde el 2,3%. Es un nivel mucho más bajo que el 3% que sobrepasó en los momentos más tensos de junio, gracias a la promesa del BCE de diseñar un mecanismo que ayude a controlar las primas de riesgo de los países con mayores desequilibrios. Pero sigue muy por encima del 0,6% en el que comenzó el año.

La mayor tensión también se deja notar ya en las últimas subastas de deuda del Tesoro. Ayer, por ejemplo, el organismo dependiente del Ministerio de Economía colocó 5.333 millones de euros en letras a 6 y 12 meses. En el rango medio previsto y con una sólida demanda que duplicó lo adjudicado. Pero, a cambio, España ha tenido que pagar a los inversores por la referencia a 6 meses por primera vez desde septiembre de 2015, según los datos publicados por el Banco de España.

Calviño trata de que la deuda resista el golpe de la subida de tipos