miércoles. 05.10.2022

El banco central del gigante asiático recorta por sorpresa diez puntos básicos hasta el 2% la tasa aplicada a las operaciones de compra de viviendas.

Ahora que gran parte del mundo se lanza a subir los tipos de interés con el objetivo de controlar la inflación y a riesgo de echar por tierra el crecimiento económico, China demuestra su peculiaridad y hace todo lo contrario. Ayer su banco central decidió rebajar en una décima dos variables: el tipo de las operaciones de recompra inversa (repos) con vencimiento a siete días pasa de 2,1% a 2% y el de los préstamos a medio plazo con vencimiento a un año se reduce del 2,85% al 2,75%. El objetivo, explicó la institución, es «mantener una liquidez razonable en el sistema bancario».

A pesar de la sorpresa que ha provocado, la decisión tiene sentido: la inflación del gigante asiático se sitúa muy lejos de la que sufre Occidente —en julio fue del 2,7% frente al 10,8% de España—, y el problema se encuentra en el consumo interno.

No levanta cabeza debido a la incertidumbre que provocan la coyuntura internacional, problemas internos como los que lastran el sector de la construcción, y la estrategia covid cero, que sigue provocando el confinamiento de importantes localidades, como la última que ha registrado un rebrote, la turística ciudad costera de Sanya. La confianza de los consumidores cae, y con ella también el Índice de Gestores de Compras, que sigue por debajo de los 50 puntos, un listón que separa la contracción de la expansión.

Las estadísticas reflejan bien esta coyuntura: las ventas al por menor crecieron solo un 2,7% en julio —cerraron el conjunto del primer semestre incluso por debajo del mismo periodo de 2021— y la producción industrial se quedó en el 3,8%. En el extremo opuesto, lo que sí se disparó fue el paro juvenil, que alcanzó un récord del 19,9%. «China está definitivamente en una situación muy desesperada. El problema es que no hay demanda. Porque si no permites a la que gente que salga y consuma, no hay demanda», resumió el economista jefe de BNP Paribas para China Chen Xindong.

Con esta decisión, el banco central de China espera promover el crédito sin acudir a los habituales estímulos utilizados anteriormente con éxito para esquivar crisis como la de 2008. No obstante, aunque el crecimiento en el segundo trimestre se quedó en un 0,4% que hace una década habría hecho saltar todas las alarmas, la China de ahora tiene poco que ver con la de entonces y cuenta con fundamentos económicos mucho más sólidos para capear el temporal.

China juega a la contra y rebaja los tipos de interés
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