martes 29/9/20

El cierre de Nissan en Barcelona deja en el aire más de 23.000 empleos

La plantilla se rebela ante la decisión del fabricante japonés que da la puntilla tras meses de ajustes
Imagen de la concentración de los trabajadores de la Zona Franca de Barcelona. ALEJANDRO GARCÍA
Imagen de la concentración de los trabajadores de la Zona Franca de Barcelona. ALEJANDRO GARCÍA

El complejo de tres fábricas que Nissan tiene en Barcelona echará el cierre después de un mes de incertidumbre que había llevado a los trabajadores a una huelga indefinida ante el temor por el futuro de la planta. El grupo japonés confirmaba este jueves los peores presagios que podía imaginar la plantilla. Aunque su presidente corporativo, Makoto Uchida, admitió que es una decisión «muy difícil» también puntualizó que es «irreversible». Lo hizo durante la presentación de los resultados -el grupo ha cerrado con pérdidas en todo el mundo superiores a los 5.600 millones de euros- y del plan estratégico que incluye la clausura de la centenaria fábrica catalana.

En una breve mención a las instalaciones en Barcelona, Uchida afirmó que para esa planta se habían estudiado «varias medidas», pero la firma ha decidido cerrarla, sin precisar cuándo será. Fuentes del mercado apuntan que la liquidación definitiva podría materializarse en diciembre de este año. Aunque al mismo tiempo ha dejado la puerta abierta a algún plan de reconversión.

Nissan sí mantendrá activas las otras dos instalaciones con las que cuenta en España, aunque de menor tamaño. Por una parte, la fábrica de Avila, donde fabricaba camiones y ahora está dedicada a los componentes; así como la de Cantabria, también con esa misma función. En el resto de Europa, Nissan solamente mantendría la producción de modelos esenciales en la fábrica de Sunderland (Reino Unido).

El impacto de la decisión se dejó sentir este jueves no solo entre los 3.300 trabajadores que conforman la plantilla de Nissan en Barcelona. Por expansión, de forma indirecta, en otras 20.000 familias cuyo futuro económico está ligado al mantenimiento de la factoría, al tratarse de proveedores -en la mayor parte de los casos pymes- que ven más negro su futuro. También en Cataluña, que ha visto desaparecer otra de sus industrias en un goteo agónico que se desarrolla desde 2008. Y con todo el sector de producción de toda España pendiente de cualquier decisión que puedan tomar las marcas en medio de la crisis del coronavirus. El sector de la automoción es el segundo en importancia en la comunidad, por detrás de la alimentación, y está integrado por casi 11.000 empresas, un 10% del PIB regional.

Tras conocer la noticia, los trabajadores concentraban a las puertas de la planta de Montcada i Reixac y quemaban neumáticos y muebles en protesta por la decisión de la multinacional. Exigen un plan industrial que les asegure el mantenimiento de sus empleos y se oponen al cierre porque consideran que la planta es viable. El presidente del comité de empresa Nissan, Juan Carlos Vicente, afirmaba que van a revertir la situación y hacer que la automovilística tenga un futuro claro en Cataluña: «Vamos a seguir en la calle luchando».

Esta realidad llega después de meses de decadencia en los que ya se podían advertir las intenciones de Nissan en España. La fábrica de Zona Franca ha ido perdiendo carga de trabajo de manera paulatina en el último año, lo que llevó ya a finales de 2019 a plantear un ERE con 600 prejubilaciones, mientras que la instalación trabajaba por debajo del 30% de su capacidad. El cierre temporal por el confinamiento de la Covid-19 ha ejercido de puntilla para acelerar el proceso. La pandemia no había hecho más que empeorar la situación hasta el punto de que la plantilla se encontraba en huelga indefinida desde el 4 de mayo, ante el temor por el futuro de la compañía. Otra parte de los trabajadores seguían en Erte.

Aunque ya el miércoles la alianza automovilística Renault-Nissan-Mitsubishi presentaba su nuevo modelo de organización, por territorios.

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