domingo. 27.11.2022

Quienes se acerquen estos días por las sucursales de los bancos, o llamen por teléfono para informarse, se estarán percatando de una realidad muy diferente a la que muchos de esos ciudadanos vivieron hace una década. Entonces, las restricciones de las entidades a la hora de autorizar un crédito eran extremas por la crisis financiera. Hoy, aun con las cautelas que el sector ha ido asumiendo a lo largo de la última década, esas exigencias no serán mucho más restrictivas a pesar de que hay otra crisis de por medio. Aunque, eso sí, tendrán muy en cuenta la situación por la que atraviesan determinadas familias o empresas al autorizarles financiación.

La crisis del coronavirus ha supuesto un abrupto punto de inflexión con respecto al modelo crediticio que venía desarrollando el sector en España en los últimos años de recuperación económica. Hasta mediados de marzo. Entonces, el crédito al consumo se había convertido en un pilar básico para incrementar el ‘stock’ que tenían en los balances, aupado por el dinámico consumo de las familias en sus compras diarias; las hipotecas seguían un camino ascendente, aunque muy lento y condicionado por las amortizaciones realizadas para quitarse deuda de encima por parte de las familias; y los préstamos a empresas seguían una trayectoria más plana. Ahora son estos últimos tipo de crédito los que sostienen el mercado, gracias a los avales del ICO; las hipotecas comienzan a tomar posiciones; y el crédito al consumo sigue desplomado tras el confinamiento.

Esta vez hay liquidez

En este contexto, los bancos tienen «bastante apetito por prestar», según explica Francisco Uría, socio de Servicios Financieros de KPMG. «Esta crisis es completamente distinta a la anterior, y los bancos están bastante fuertes en solvencia y liquidez, y tienen todos los incentivos para prestar». Uría considera que «competirán ferozmente para hacerlo, aunque manteniendo siempre una gestión prudente el riesgo, la gran lección de la pasada crisis», apunta. En cualquier caso, Uría admite que tras la crisis del coronavirus «los bancos están dependiendo de acontecimientos que no dependen de ellos», en referencia a la menor demanda de crédito hipotecario y la caída del consumo.

Es decir, no habrá manga ancha, aunque tampoco restricciones como las de hace diez años. «Hasta entonces se había come

La concesión de créditos espera la reactivación de la actividad bancaria
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