domingo 16/1/22

Cuando comenzó la crisis energética de precios en mayo —el mes en el que se inició la escalada de costes en el mercado mayorista, hasta hoy—, eran 1.161.214 los hogares que estaban acogidos al bono social: el descuento de entre un 60% y un 70% en la parte de energía consumida del recibo, dependiendo de la situación socioeconómica de la familia que lo haya solicitado. Hasta ese momento, el bono social tenía 62.050 beneficiarios más que cuando comenzó el año, según los datos de la CNMC.

Sin embargo, las estadísticas de esta ayuda han ido cambiando de forma considerable durante toda la crisis del coronavirus. Justo antes de que comenzara la pandemia, en febrero de 2020, eran 1.252.392 los hogares que disponían de este descuento. Es decir, unos 91.000 más que hasta el pasado mes de mayo, el último registro disponible en los informes de Competencia. ¿Qué ha ocurrido en este tiempo? Varias circunstancias explican esta variabilidad. Con la pandemia, el Ministerio de Transición Ecológica aprobó un conjunto de medidas, entre las que se encontraba la prohibición de cortar el suministro, así como la renovación automática del bono social, sin necesidad de solicitarla. Esa actuación permitió que los hogares siguieran acogidos o, en su caso, se incorporaran nuevos.

Renovación

Desde hace un año sí es necesario solicitar la renovación del bono social, con lo que una parte de los beneficiarios que no lo han hecho por desconocimiento u otras causas, lo han ido perdiendo. En los primeros meses de este año, ha vuelto a recuperarse el ritmo de incorporaciones a este colectivo protegido debido al incremento de precios a partir del segundo trimestre, una tendencia que ha continuado previsiblemente hasta este fin de año.

Crecen en 62.000 los beneficiarios del bono social desde principios de año
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