martes 17/5/22

El crecimiento de España se queda en el 5% por el freno del consumo

El Gobierno confiaba en un rebote de hasta el 6,5% del PIB, que apenas recupera la mitad
                      Nadia Calviño en la visita a un centro de Formación Profesional de Aragón. JAVIER CEBOLLADA
Nadia Calviño en la visita a un centro de Formación Profesional de Aragón. JAVIER CEBOLLADA

El año llamado a marcar un punto final sobre el impacto de la pandemia en la economía no cumplió con las expectativas. El PIB creció un 5% en 2021, según los datos de contabilidad nacional adelantados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Se trata del mayor avance anual desde el año 2000, pero no logra recuperar ni la mitad de lo perdido durante el desplome económico sufrido en 2020 (-10,8%).

La referencia era muy esperada tras el tira y afloja que en los últimos meses ha protagonizado el Gobierno con los principales organismos internacionales, y con el propio INE, en torno a las previsiones. Finalmente, el rebote se queda muy lejos del 6,5% esperado por el Ejecutivo. Pero supera los peores augurios del Banco de España o la OCDE, que apuntaban a una subida del 4,5%. Algo más generoso se mostró el FMI con una estimación del 4,9%. Y muy pocos, como BBVA Research, apostaban por una cifra superior al 5%.

Más allá de aciertos y errores, las cifras desglosadas evidencian cierto parón en el ritmo de recuperación en el último trimestre del año. Según los datos conocidos este viernes, la economía creció un 2% entre octubre y diciembre, seis décimas menos que en el trimestre anterior, posiblemente por el impacto de la variante ómicron y la elevada inflación.

En este punto destaca la pobre evolución del consumo que, tras dos trimestres al alza, disminuyó un 1,2% en esa recta final a pesar de que el periodo concentra, precisamente, la temporada de compras navideñas. Respecto al mismo trimestre de 2020, el gasto de los hogares apenas aumentó un 2,4%.

Pese a ello, desde el Ministerio de Economía valoran positivamente las referencias. Es más, si se observan los datos en el conjunto del año, el consumo creció un 4,7%, su mayor avance anual desde 1999. «Este cierre de año nos pone en una buena situación de partida para que el crecimiento en 2022 sea mayor, impulsado por las inversiones y reformas del Plan de Recuperación», explican desde el departamento dirigido por Nadia Calviño.

Pese a que sus previsiones han quedado desfasadas en 1,5 puntos del dato adelantado por el INE, confían en que 2022 y 2023 mantengan un ritmo de crecimiento intenso, «lo que nos va a permitir ser uno de los motores del crecimiento», insisten.

La mayor demanda nacional y el repunte del gasto público contribuyeron a empujar al alza la actividad en el conjunto del año. Por sectores, servicios lideró el rebote con una mejora de su valor añadido bruto del 7,5% en el último trimestre, con especial fortaleza para el comercio, el transporte y la hostelería. En cambio, construcción y agricultura registraron descensos del 5% y del 4,3%, respectivamente.

Brecha con el empleo

En términos de empleo, los datos del cuarto trimestre evidencian que las horas trabajadas crecieron apenas un 2,9% en términos interanuales, lo que contrasta con un mayor crecimiento, del 6,4%, registrado en los puestos de trabajo a tiempo completo. Unos datos de los que se podría leer entre líneas un exceso de optimismo de los empresarios.

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