miércoles. 28.09.2022

La crisis no va con el sector del lujo

El mercado de alta gama superará este año el nivel prepandemia con hasta 320.000 millones en ventas a nivel mundial y España como motor

Los ricos también lloran, pero mucho menos. Se nota en sus negocios y en su ocio. La industria de productos y servicios de lujo facturó 281.000 millones de euros en 2019, su máximo histórico. En 2020 sus ventas cayeron un 26%, acusando la casi imposibilidad de viajar a otros países —uno de los principales motores en el gasto de este estamento social—, y este año reverdecerán laureles logrando otro récord.

Pero, ¿de quienes hablamos? Pues la cifra varía según la medición. El último informe de la consultora inmobiliaria Knight Frank sobre riqueza global situaba a España en el undécimo puesto de esa lista con 11.685 grandes fortunas residentes a finales de 2021. Y la gestora de inversiones Capgemini los eleva a 246.500 personas, contando a todo el que tenga más de un millón de dólares (954.000 euros), lo que situaría esa cifra en 22,5 millones de individuos a nivel mundial.

Se les suele mirar con recelo, más en tiempos de crisis. En España, el 10% más adinerado de la población tiene casi el 58% del patrimonio total. Sin embargo, son el motor de una poderosa industria con un peso creciente en la economía nacional. En el turismo de alta gama, España es el país europeo donde aporta más al Producto Interior Bruto (PIB), el 2% frente al 0,9% en promedio, según la consultora especializada Bain & Company que cuantifica esa contribución en 25.000 millones de euros al año, un 26% de los ingresos totales de la industria turística patria (en la UE el 22%): entre 70.000 y 95.000 millones según el baremo.

En toda Europa, esos viajeros de lujo mueven entre 130.000 y 170.000 millones de euros, lo que supone el 72% de esta excelencia a nivel mundial y le ha validado la consideración de ‘Silicon Valley’ de la alta gama. Y es en este mar de ganancias donde España podría pescar aún más. Según la presidenta del Círculo Fortuny —la principal asociación nacional de este sector—, Xandra Falcó, «posee todos los ingredientes para liderar el turismo de excelencia no solo en Europa, sino también a nivel mundial». Buena parte de los datos de ese estudio de Bain avalan su estimación. Así, mientras el turista tradicional dedica el 39% de su presupuesto a compras (‘shopping’), el de alta gama destina el 50% al mismo fin, el 26% a alojamiento —España es el tercer país europeo con más peso de hoteles de cinco estrellas, el 4% del sector— y el 20% a restauración. Precisamente el 54% los viajeros apuesta por experiencias gastronómicas de excelencia —228 restaurantes españoles tienen estrella Michelín—, frente al 8% que se inclina más por la propuesta de sol y playa, la más famosa a nivel general. Asimismo, en oferta deportiva, de naturaleza y ‘spa’, es el quinto país del mundo con más visitantes que buscan ‘wellness’.

La parte débil es el valor añadido que genera este tipo de turismo, con todo mucho mayor que el tradicional.

Mientras el promedio europeo lo multiplica por ocho, en España es ‘solo’ cuatro veces más de lo que se gasta, considerando que el desembolso diario de un viajero de este tipo es de 860 euros en España, frente a 1.000 en Alemania, 2.000 en Francia y 6.000 euros en Italia.

La crisis no va con el sector del lujo