sábado. 04.02.2023

Desenvueltos todos los regalos de Reyes, enero comienza realmente ahora, sobre todo para los presupuestos familiares que se han podido quedar temblando. Es otra tradición más tras las Navidades. Pero en esta ocasión, la cuesta que hay que afrontar es aún más compleja que las anteriores por la subida generalizada de precios en la cesta de la compra, por las tensiones en los recibos y facturas y, sobre todo, por las hipotecas.

Cuando en abril el euríbor se situó en positivo por primera vez desde el año 2016, pocos hipotecados imaginaban que tuvieran que hacer frente a un alza de sus cuotas en las condiciones que están comprobando estos días. Las revisiones de los préstamos para vivienda llegan a suponer incrementos mensuales de más de 200 euros. Porque el interbancario no solo se ha consolidado en positivo (hace un año se encontraba en el -0,5%), sino porque el alza ha sido imparable.

Destinar más dinero al mes a la hipoteca implica dejar de gastar en otras opciones, llegar peor a final de mes o, en el mejor de los casos, abandonar el ahorro que se conseguía realizar.

La luz y el gas han sido los grandes hándicap a los que han tenido que enfrentarse las familias y las empresas durante 2022. Y a pesar de la tregua que parecen haber dado en los últimos días, el precio medio de la luz en 2022 casi duplica al de 2021 y es el más caro de la historia, con 209 euros/MWh.

La cesta de la compra de los alimentos básicos es el último epígrafe del IPC que aún no ha reflejado la rebaja del IVA en los productos básicos.

Una cuesta de enero más dura
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