jueves 19/5/22

La contrarreforma laboral es el enésimo intento para que España deje de ser el farolillo rojo del empleo en Europa, con una de las tasas de paro más elevadas de la Unión y, sobre todo, una presión de la temporalidad como no se ve en ningún otro país del entorno. Las negociaciones de las distintas reformas laborales de la democracia han tratado de atajar ambos problemas, sin conseguirlo al menos de forma estructural. Y lo peor para los distintos gobiernos que las han puesto en marcha: han tenido que soportar la presión de hasta cinco convocatorias de huelga general.

De las ocho grandes reformas laborales acometidas en los últimos 40 años, dos fueron por consenso: la de 1997, con el PP de José María Aznar en Moncloa, y la de 2006, con el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero en el poder.

Apenas un año duraría la calma social. Porque la crisis de 2008 cambió todo el panorama laboral. El mismo Ejecutivo de Zapatero fue el que autorizó una profunda reforma laboral, en 2010, por la que se generalizó la indemnización por despido, que pasaba de 45 a 33 días por año trabajado. La de los temporales subía de 8 a 12 días por año trabajado. Hubo helga general en medio de la recesión.

Con la crisis de 2012 el Gobierno de Mariano Rajoy acometió la que hasta ahora era la última reforma: la del descuelgue de las empresas, el fin de la ultraactividad, la modificación sustancial de las condiciones de trabajo según la situación de cada compañía y el despido generalizado a 33 días. Otra huelga general.

Diez años antes, en 2002, Aznar tuvo que lidiar con un paro general por su intención de reformar el sistema de prestación por desempleo: el parado que rechazara determinadas ofertas de trabajo o de formación que la Administración considerara «adecuadas» se le podría retirar la prestación del Inem.

Aznar no fue el único que sufrió la presión movilizadora de los sindicatos. Su antecesor, Felipe González, vio pasar por delante de La Moncloa hasta cuatro huelgas generales. La de mayor impacto, la que prácticamente paralizó el país —incluida TVE, fue la de diciembre de 1988.

Cuatro décadas de reformas laborales para atacar la temporalidad y reducir el paro
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