sábado. 25.06.2022

El despido de las empleadas del hogar se complicará y encarecerá antes de 2023

El Gobierno aprobará antes de verano la ley que equipara este colectivo al resto de trabajadores, que también podrá acceder al paro
                      Imagen de una empleada de hogar tendiendo la ropa. DANI CABELLO
Imagen de una empleada de hogar tendiendo la ropa. DANI CABELLO

Antes de que termine el año las empleadas del hogar se equipararán al resto de trabajadores asalariados. «Vamos a decirles a las mujeres que nos cuidan que van a tener plenitud de derechos», prometió recientemente la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, después de que el Congreso ratificara por unanimidad el convenio 189 de la Organización Internacional de Trabajo (OIT).

La ministra de Trabajo avanzó además que la nueva ley que «mejorará la vida» de este colectivo, que representa el eslabón más débil del mercado laboral español, llegará al Consejo de Ministros en «breves días».

El objetivo que se ha marcado su departamento es hacerlo incluso antes del verano, para que prosiga los trámites legislativos, sea aprobado en el Congreso y pueda entrar en vigor «cuanto antes», con seguridad antes de que finalice 2023.

La finalidad de esta ley es acabar con la discriminación histórica de las cerca de 400.000 afiliadas al Régimen del Hogar para que tengan «iguales derechos» que el «resto de trabajadores», tal y como aseveró Díaz la semana pasada.

Esto implicará que las trabajadoras domésticas podrán acceder al paro, una vieja reivindicación, y cobrarán una mayor indemnización en caso de despido. Porque hasta ahora despedir a las empleadas del hogar es muy fácil y barato. No se necesita ningún tipo de justificación.

Aviso con 20 días

Cuando el empleador entienda que ya no necesita los servicios de una doméstica, puede rescindir el contrato sin necesidad alguna de argumentar los motivos. No importa la causa: puede ser porque ya no se puede permitir ese gasto, porque los niños han crecido, porque no le gusta cómo trabaja o porque ha encontrado otra mejor. Únicamente es necesario avisarla con 20 días de antelación, en el caso de que la empleada lleve más de un año trabajando o siete días si su antigüedad es inferior, y pagarle una indemnización equivalente a doce días por año trabajado, con un tope de seis mensualidades. Esto solo ocurre en el régimen especial en el que se encuadra este colectivo y que contempla lo que se denomina ‘despido por desistimiento’, algo a lo que se pondrá fin con la nueva norma.

Esto supone una discriminación con el resto de asalariados, cuyo despido sí exige una justificación y ha de indemnizarse con 20 días por año trabajado y un límite de doce meses en caso de que sea objetivo, o 33 días por año trabajado y un máximo de 24 mensualidades si es improcedente. De las palabras de la ministra se desprende que la reforma de este sistema implicará también una indemnización más cara, semejante a la de los asalariados. De hecho, también se ha mejorado la indemnización de los artistas en el Estatuto recientemente aprobado. Y también subirán las cotizaciones sociales porque en el momento en que se apruebe esta ley las empleadas del hogar deberán cotizar a la Seguridad Social por desempleo y por el Fondo de Garantía Salarial para cuando haya casos de insolvencia.

El despido de las empleadas del hogar se complicará y encarecerá antes de 2023