martes 31.03.2020

La diferencia salarial entre las regiones supera a la brecha de género

Los salarios en España continúan con su etapa de crecimiento pese a la desaceleración económica y del empleo que vive el país. Así, la remuneración media se impulsó un 2,2% el pasado año empujado por la fuerte subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que experimentó un aumento del 22,3%, y por el acuerdo alcanzado por empresarios y sindicatos, que recomendaron una subida de entre el 2% y el 3%.

El ingreso medio de los trabajadores españoles se eleva hasta un máximo de 1.695 euros brutos al mes, sin contar pagas extras, lo que significa 23.730 euros al año, según el informe de Adecco. Se trata además del décimo incremento anual consecutivo y el mayor registrado desde 2010.

Todas las comunidades autónomas aumentaron sus salarios medios y, además, en trece de ellas se alcanzó también su máximo histórico, en todas excepto en Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Murcia. Además, en todas las regiones los trabajadores han ganado poder de compra en los últimos doce meses, ya que en ninguna autonomía la inflación fue superior al 1%. De esta forma, el salario medio del conjunto de España gana en la actualidad un 1 punto porcentual de capacidad adquisitiva, mientras que un año atrás perdía 2,2 puntos.

Lo que sí se mantiene es la fuerte brecha que hay entre la región mejor remunerada y la más ‘pobre’, de la que no se habla tanto como de la brecha de género pero que es bastante más abultada. Nada más y nada menos que 615 euros al mes separan a los trabajadores vascos y madrileños (ambos con un salario medio de 1.990 euros) de los extremeños (con un sueldo medio de 1.375 euros). Es decir, 200 euros más de gap que la brecha de género, que se sitúa en 413 euros al mes en 2017 (últimos datos disponibles).

Por primera vez en nueve años, el número de parados de larga duración (aquellos que llevan al menos dos años buscando empleo) rebajó la barrera del millón de personas. En el último trimestre de 2019, se contabilizaron 954.000 desocupados de larga duración (135.200 menos que un año antes), el mejor dato desde diciembre de 2010. Esta cifra multiplica por cuatro los 223.800 parados de larga duración que había al final de 2007, antes de que estallara la crisis, y siguen representando tres de cada diez desempleados.

Hay un dato que sugiere un incipiente debilitamiento de la reducción de esta variable: en los últimos dos trimestres de 2019, la proporción subió en dos autonomías, Asturias y Extremadura, algo que no ocurría desde septiembre de 2017. Canarias, que tenía el mayor porcentaje de parados de larga duración, logra ahora el mayor recorte, de 6,7 puntos porcentuales.

La diferencia salarial entre las regiones supera a la brecha de género