domingo. 29.01.2023

La mayor carga impositiva de los últimos años frente a las rebajas de impuestos más potentes acometidas en otros países ha provocado que España se desplome del puesto 23 que ocupaba en 2019 al 34 actual en el Índice de Competitividad Fiscal que cada año elabora la Tax Foundation, institución con la que colabora el Instituto de Estudios Económicos (IEE). En apenas dos años, nuestro país se ha convertido en uno de los cinco con peor nota de toda la OCDE en este indicador, que también refleja cómo el esfuerzo fiscal que sufren las familias y empresas ya supera en un 53% la media que registran los contribuyentes en la Unión Europea. Ese esfuerzo fiscal refleja la relación entre la presión fiscal —cantidad de dinero que recauda el Estado entre el PIB del país, que en España ya supera el 42%— y la renta per cápita.

«No es lo mismo pagar una determinada cantidad de impuestos con un nivel de renta que con otro, suponiendo un sacrificio mayor para aquellos que presentan menores niveles de renta», explica Gregorio Izquierdo, director general del IEE. «Ninguna de las grandes economías avanzadas presenta un esfuerzo fiscal superior al nuestro», insiste. Recuerda, además, que el plan del Gobierno para estrechar la brecha de la presión fiscal con Europa, no tiene en cuenta que, respecto a la Unión Europea, España sigue presentando peores datos de empleo y menor nivel de renta. Es decir, un menor número de contribuyentes acaba soportando una mayor factura fiscal.

Presión en las empresas

A su juicio, uno de los grandes problemas del sistema tributario nacional es el de la elevada presión fiscal empresarial. En concreto, las empresas aportan ya el 32,5% del total de los ingresos públicos, frente a una media del 23,9% en la OCDE. Según el ‘think tank’ de los empresarios, la mayor carga sobre Sociedades y sobre los dividendos estaría detrás de esta tendencia. «Somos uno de los países con más tributación sobre los dividendos, hemos subido los pagos fraccionados y el tipo general de cotización y también la base máxima», añade Izquierdo.

Si solo se tiene en cuenta el impuesto de Sociedades, la presión fiscal normativa supera el 23,7% a la media de la Unión Europea, según datos de Eurostat. «Se ha producido un empeoramiento frente a los resultados de 2020, donde España mostraba una presión fiscal normativa del impuesto de Sociedades un 22,1% mayor; y más aún desde los de 2019 en el que la diferencia era de un 16%», indican.

La peor tributación patrimonial también perjudica a España en el ranking global. Y eso que, tal y como recuerdan los economistas, el indicador aún no tiene en cuenta el nuevo impuesto con el que el Gobierno gravará las grandes fortunas superiores a los 3 millones de euros. Sobre patrimonio y rentas altas, solo Italia supera a España en términos de presión fiscal. El indicador también analiza la presión en términos de IRPF. Y, en el caso español, se sitúa un 8,8% por encima de la media europea y un 7,6% por encima de la de los países de la OCDE.

El esfuerzo fiscal de los españoles ya supera en un 53% la media europea
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