miércoles. 17.08.2022

España capta apoyos ante la compleja negociación que prevé para recortar el gas

Mientras Portugal y Grecia rechazan la propuesta, Alemania ya habla de insolidaridad

Los países del norte contra los del sur, pero en esta ocasión son estos últimos los que tienen la sartén por el mango. La propuesta de la Comisión Europea para que todos los Estados miembro recorten un 15% el consumo de gas ante la posibilidad de que pueda haber falta de suministros en invierno, y repartirse esa materia prima entre todos, ha levantado ampollas en España. Pero también en otros países como Portugal o Grecia. Y ello ante el asombro de los antiguos frugales financieros —con Alemania a la cabeza—, atónitos ante la posición del antiguo frente sur.

No va a ser fácil llegar a un consenso entre 27 sistemas energéticos distintos. Y, sobre todo, con falta de conexión entre sí. La cita clave será el próximo martes, día 26, cuando se reúnen el consejo de ministros energéticos de la UE para tratar la propuesta de ahorro gasista comunitaria. La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, insistió este jueves que España «no está dispuesta» a que se le imponga sin preguntar «algo que considera injusto».

Para su departamento, la propuesta europea implica «un esfuerzo sobredimensionado para España». Y apuntó informes como el de Bruegel, en el que se señala que «a España, Portugal y, en menor medida, a Francia, el objetivo que les correspondería de manera justa, con un efecto redistributivo y no un sobreesfuerzo, es que nos quedáramos a cero». Es decir, no aplicar recortes de gas en la industria. Ribera insiste en que Europa «puede contar con la solidaridad» de España, aunque pone «en duda la efectividad» de las medidas que se plantean desde Bruselas.

Se refiere —y esta será la baza que les sirva para negociar el plan definitivo— a la mínima interconexión terrestre que tiene la Península Ibérica con Francia, a través de dos pequeños gasoductos en País Vasco y Navarra, de 3.000 metros cúbicos al año entre ambos. Solo de Argelia llegan más de 10.000 en ese mismo periodo. Además, la gran cantidad de buques metaneros que llegan a los seis puertos españoles con regasificadoras no sirven para transformar la materia prima y enviarla a otros socios europeos, porque apenas cuentan con estas instalaciones para recibir el gas natural licuado. Y sugiere que iría a parar a «terceros» países, como China y otros asiáticos. En este sentido, Portugal y Grecia se han sumado también en su rechazo al plan propuesto por la Comisión Europea. «Portugal va a oponerse» a esta medida «desproporcionada», declaró Joao Galamba, secretario de Estado para el Medio Ambiente y la Energía. Por su parte, el portavoz del gobierno heleno, Yiannis Economou, indicó que no están de acuerdo con esta propuesta.

España capta apoyos ante la compleja negociación que prevé para recortar el gas
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