miércoles 18/5/22

El cambio de ciclo en la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), con el fin de las compras de deuda y el previsible inicio de la subida de los tipos de interés este año, ya está impactando en el coste que debe asumir el Estado para financiarse vía emisiones de deuda.

Por ahora se trata de pequeños síntomas que, aunque no ponen en peligro su capacidad de acudir al mercado, sí evidencian que los años de financiación ultrabarata han llegado a su fin. El reflejo de esta situación se observa en el comportamiento del interés del bono a diez años (la principal referencia de la deuda española), que se ha disparado por encima del 2% hasta máximos que no se veían desde 2015.

La cifra, que viene a indicar la rentabilidad que exigen los inversores por comprar deuda de un país, se limitaba a finales de 2021 al 0,5%. Un notable avance que también se traslada a las nuevas emisiones de deuda con las que, entre otras cosas, se financia el déficit público. Ayer el Tesoro volvió a pagar por colocar sus Letras a 12 meses en el mercado.

Es la primera vez que lo hacía en dos años. En concreto, el rendimiento ofrecido a los inversores se situó en el 0,078%, desde el tipo negativo (-0,288%) aplicado en la última emisión al mismo plazo.

Con esta perspectiva, el Tesoro ha acelerado sus emisiones en las últimas semanas, con el objetivo de protegerse del posible impacto que una subida de tipos en el coste de sus nuevas subastas.

España ya sufre un mayor coste para colocar su deuda pública
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