sábado 28/5/22

David Malpass, presidente del Banco Mundial, dejó bien claro esta semana que el recorte de casi un punto porcentual (hasta el 3,2%) en sus previsiones de crecimiento mundial para el conjunto de 2022 se debe principalmente al desarrollo de la situación económica en Europa y Asia.

Europa, impactada por la crisis ucraniana y la escalada de la inflación, y China, que está sufriendo por el resurgimiento del covid-19, aparecen en los informes de todos los analistas en los últimos tiempos. Más allá de los pronósticos de recesión que algunos tienen para EE.UU. (Deutsche Bank, Goldman Sachs...), son estas dos regiones las que ahora, indudablemente, están sufriendo una mayor presión.

En cuanto al Viejo Continente, la guerra de Vladimir Putin se está traduciendo en un aumento de los precios de la energía y los alimentos, y en la escasez temporal de algunos insumos clave para la fabricación y la construcción.

Europa y China, focos de preocupación
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