sábado. 13.08.2022

El Gobierno ‘criba’ el INE para incluir datos que mejoren el IPC

Economía rechaza «presiones» al presidente pero admite meses de cuestionamientos
                      Juan Rodríguez Poo, presidente del INE. PEDRO PUENTE HOYOS
Juan Rodríguez Poo, presidente del INE. PEDRO PUENTE HOYOS

La renuncia del presidente del INE (Instituto Nacional de Estadística), Juan Manuel Rodríguez Poo, a su cargo esgrimiendo motivos personales oculta meses de controversias entre el organismo y el Ministerio de Economía a cuenta de dos de los datos más relevantes para comprobar el estado de la economía: el Producto Interior Bruto (PIB), esto es, el crecimiento del país, y, el que se ha convertido en más importante en los últimos meses, el Índice de Precios al Consumo (IPC), que mide la inflación. Fuentes del departamento dirigido por Nadia Calviño explica que su sustitución estaba prevista para las próximas semanas. Economía califica este movimiento como un «refuerzo» de la institución y descartan injerencias: «Aquí no ha habido presiones y sí reconocimiento a la labor», insisten.

Sin embargo, la salida prematura de Rodríguez Poo, y la búsqueda de un nuevo perfil que se ponga al frente del INE se llevará a cabo mientras el Ejecutivo trabaja en la incorporación de «más fuentes de análisis estadístico» que aporten más claridad al PIB y al IPC, y a otros muchos registros que publica Estadística periódicamente. En Economía admiten una «polémica» por lo que consideran que es un «desacople» en estas cifras. En el caso del PIB, contraponen su debilidad frente a las cifras récord de empleo y la recaudación tributaria; en el caso del IPC, está aquejado al no incorporar los millones de contratos libres de luz que aportan estabilidad a los precios.

Hace ya varios meses, el propio Ministerio puso en marcha varios grupos de trabajo junto a Estadística para modificar los registros que se estaban quedando «cortos» a la hora de visibilizar el crecimiento económico, por ejemplo. A partir de ahora, y a la espera del nuevo responsable del organismo, avanzarán en esta materia, así como en la actualización de la inflación. Lo harán con nueva metodología más allá de las encuestas habituales del INE. Eso sí, insisten, «siempre dentro del marco legal europeo de estadísticas públicas». De hecho, desde Adicae (miembro del Consejo Superior de Estadística Europeo) consideran que «más allá de las cuitas políticas, las realidades cambian, los métodos de medición de mantienen, y eso genera disonancias en resultados».

El primer varapalo del INE llegó tras al verano del año pasado. Entonces, revisó a la baja el PIB de España al 1,1% en el segundo trimestre de 2021, frente al 2,8% estimado inicialmente. Obligó a Nadia Calviño, a intervenir. Habló entonces de ser «prudente» ante ese dato del INE y abogaba por una recuperación «intensa, independientemente de la volatilidad de los indicadores en un entorno anómalo por la pandemia».

Aquel fue el origen de las controversias que han rodeado durante casi un año al INE. En su momento, el organismo admitió en la dificultad de realizar aproximaciones a la evolución económica en un periodo tan convulso como el vivido tras la pandemia. El dato del primer trimestre de este año, casi estancado, tampoco sentó demasiado bien. La inflación no ha hecho más que engordar el problema. Tras el récord de marzo (9,8%) Calviño insistió en la necesidad de incluir los contratos libres.

Pero la institución no ha conseguido incorporar hasta ahora esa estadística, incluso con acusaciones de la vicepresidenta a «alguna eléctrica» por no querer aportar sus datos para conseguir que la inflación estadística sea algo menor a la expuesta hasta ahora. Porque, en el mejor de los casos, apenas bajaría algunas décimas.

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