sábado. 02.07.2022

La guerra dispara los precios al 9,8%, su tasa más alta en cuatro décadas

La luz, los carburantes y los problemas de suministro tiran del IPC pero el Gobierno confía en su plan de choque
                      Las vicepresidentas Nadia Calviño y Teresa Ribera ayer, en el Congreso de los Diputados. CHEMA MOYA
Las vicepresidentas Nadia Calviño y Teresa Ribera ayer, en el Congreso de los Diputados. CHEMA MOYA

La inflación lleva desde hace meses en tasas que no se veían desde hacía décadas, pero el dato adelantado ayer por el INE referente al mes de marzo ha marcado un nuevo récord.

El Índice de Precios de Consumo (IPC) sigue escalando hasta el 9,8%, lo que supone la tasa más alta desde mayo de 1985. Lo que más sube de precio respecto a hace un año es la luz y los carburantes, pero no son los únicos elementos que están desbocados y toda la cesta de la compra sube de precio respecto a marzo de hace un año. En tasa mensual (marzo sobre febrero), la inflación sube un 3%, su mayor alza desde 2002, con el impacto de la guerra de Ucrania como telón de fondo, que ha conllevado la subida de los precios energéticos y problemas en las cadenas de suministros por la falta de materias primas.

Así lo explican desde el Ministerio de Asuntos Económicos, donde aseguran que un 73% de este alza se debe al impacto de la invasión rusa. Por ello, consideran «urgente» desplegar el Plan de choque aprobado el pasado martes. El objetivo es «poder revertir esta tendencia alcista, frenar el aumento de costes a empresas y familias e iniciar a corto plazo la reducción de la inflación a niveles más moderados».

El propio presidente del Gobierno reconoció ayer en su intervención en el Pleno del Congreso que el 9,8% era «un mal dato», pero confió en que las medidas adoptadas permitan «estabilizar» su evolución. Así, se mostró convencido de que el plan de choque y el acuerdo en la UE para poner un precio de referencia del gas va a permitir «doblegar la curva y estabilizar la evolución del coste de la vida».

Muy por encima de Alemania

Es una tasa mucho más elevada que la de países del entorno que también están sufriendo las consecuencias de la guerra, como Alemania, donde los datos regionales publicados este miércoles prevén que la inflación de marzo ronde el 7%, dos puntos superior a la que tuvieron en febrero pero aún casi tres por debajo de la española.

Y que no sólo tira al alza del IPC la subida de la energía lo demuestra la tasa de inflación subyacente, que subió en marzo cuatro décimas hasta situarse en el 3,4%, la más alta desde 2008. Por su parte, el Ipca, que proporciona una medida común de la inflación para poder hacer comparaciones internacionales, se situó también en el 9,8% en tasa anual, más de dos puntos por encima de la de febrero.

El Banco de España ya había adelantado la víspera que el dato de inflación que se conocería ayer sería «particularmente negativo». El gobernador Pablo Hernández de Cos aseguró que la guerra está generando un «shock energético» y advirtió de que los precios se mantendrán elevados, si bien no en los niveles actuales, sí más que hace un año. Así, abogó por un pacto de rentas entre trabajadores y empresas, de forma que unos sacrifiquen parte de poder adquisitivo y otros, parte de sus beneficios, para contener la subida.

El temido doble dígito

El profesor de Economía y Empresa de la Universidad Europea, José Manuel Corrales, explica a este periódico que las medidas adoptadas por el Gobierno pueden tener «efectos positivos en el control de la inflación», aunque dependerá en gran medida de cuánto se prolonga la guerra «y del grado de consenso político e institucional» que tenga dicho plan. El experto vaticina que la inflación media del año pueda llegar a ser del 7%. El IPC solo superó el doble dígito en 1984, precisamente como consecuencia de la grave crisis energética y de petróleo, que llegó a dispararlo al 15%. Entonces, el Gobierno optaba por devaluar la peseta como medida de contención de los precios.

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