domingo 16/1/22
                      Imagen de una central eléctrica. RAMIRO
Imagen de una central eléctrica. RAMIRO

La revolución de precios eléctricos que han soportado los hogares españoles prácticamente desde la pasada primavera ha acelerado el traspaso de contratos que ya se venía haciendo desde el mercado regulado (el de la tarifa PVPC) al libre (los contratos con importes fijos). Las eléctricas que comercializan algunas de esas más de 200 tarifas libres que están en vigor no solo han captado todas las bajas que se han producido en el mercado regulado.

Además, han acaparado la mayor parte de las nuevas altas que se han ido registrando, procedentes de viviendas de nueva construcción, por ejemplo. Así lo indican los últimos datos actualizados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), cuyas estadísticas muestran cómo el alza de precios que comenzó en abril aceleró el traspaso de contratos de una modalidad a otra. En concreto, el mes de mayo —el último registro disponible en Competencia— cifra en 10,5 millones de hogares el número de contratos con tarifa regulada.

A principios de 2020, justo antes de la pandemia, había 10,7 millones de hogares acogidos a esta modalidad. Es decir, unos 240.000 menos que antes de este último verano. Y las previsiones apuntan a que a medida que han transcurrido los últimos meses, los usuarios han ido dejando de lado el PVPC. Se trata del recibo en el que se paga el kwh en función de cómo evoluciona el precio del mercado diario; un sistema que tantos sustos lleva dando desde hace siete meses. Al estar vinculado a ese ‘pool’, la tarifa regulada se ha incrementado notablemente estos últimos meses, llegando a pagarse más de 30 céntimos/kwh en muchas jornadas y tramos horarios. La media del primer semestre se encuentra en los 23 céntimos/kwh, según Eurostat. Esas alzas han provocado un goteo de cambios de contrato que se han dado de baja en el mercado regulado para trasladarse al libre. El movimiento es completamente gratuito para los hogares que pueden acogerse a ese tipo de tarifa.

Cuando la luz comenzó a subir de forma desorbitada en medio del verano, las compañías comenzaron a ofrecer tarifas estables a los consumidores para que esquivaran esa volatilidad. De hecho, Endesa lanzó una tarifa con un precio base de 58 euros /MWh que se mantendrá fija y sin variaciones durante dos años. En el caso de Naturgy, puso en marcha una tarifa liberizada que asegura un precio 60 euros/MWh durante los dos próximos años, tanto para antiguos como nuevos clientes. E Iberdrola ha optado por la personalización de las tarifas a clientes domésticos para adaptarse a este nuevo contexto.

Sin embargo, desde las organizaciones de consumidores vienen advirtiendo en los últimos meses de la necesidad de analizar minuciosamente cualquier oferta que reciban los consumidores: pueden verse atraídos por fuertes descuentos iniciales, pero deben tener en cuenta aspectos como el precio del kwh que se va a pagar, condiciones de los contratos y, sobre todo, la obligación de permanecer con esa eléctrica durante un periodo determinado de tiempo. A pesar de todos esos matices, una buena parte de los consumidores prefieren pagar un precio fijo de la luz, aunque pueda resultar más elevado.

Los hogares se decantan por las tarifas fijas de luz en plena crisis
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