lunes 16/5/22

La hucha acumulada durante la pandemia por las familias españolas se ha convertido en la gran esperanza económica del Gobierno y organismos internacionales, que confían en que ese exceso de ahorro empiece a trasladarse al consumo y a la inversión este mismo año. «El ‘ahorro forzoso’ se está convirtiendo en preventivo e irá trasladándose al consumo cuando los hogares retomen decisiones de inversión aplazadas, sobre todo en bienes duraderos», explica Gregorio Izquierdo, director general del IEE.

Pero cuidado, deja claro que «este año no alcanzaremos niveles de 2019», antes del estallido del coronavirus. Su visión es compartida por la mayoría de expertos, que advierten de que todos los planes que sitúan al consumo como motor de salida de la crisis pueden verse truncados si la percepción que los españoles tienen de la economía no mejora, más en términos del mercado laboral que de la propia evolución del Producto Interior Bruto (PIB). Y hay datos que evidencian que la confianza está lejos de ser una realidad. Por ejemplo, según recordaba esta semana la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), entre el segundo y el tercer trimestre del pasado año, la posibilidad de mantenerse en un ERTE ascendía al 20%. Aunque actualmente hay menos trabajadores acogidos a esa figura, la cifra se sitúa ahora en el 60%. Y, sin perspectivas claras de reincorporación al mercado laboral, parece lógico que el esperado trasvase del exceso de ahorro al consumo pueda demorarse entorpeciendo la recuperación.

«El año ha empezado con la destrucción de 137.500 empleos en el primer trimestre, según la Encuesta de Población Activa (EPA) y las familias perciben el ciclo por esos datos de empleo, especialmente en su entorno, y aún no tienen la confianza suficiente», explica Izquierdo. «Es evidente que tras el hundimiento de 2020, este año vamos a recuperar parte del consumo, pero no volveremos aún al punto de partida», insiste.

Así que habrá que esperar para que los bolsillos ahora llenos de aquellos que pudieron hacer hucha el pasado año empiecen a vaciarse a mayor velocidad.

La incertidumbre laboral amenaza el salto del ahorro forzoso al consumo
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