martes. 28.06.2022

La inflación disparada retrae la economía y se estanca hasta 2024

Los precios ahogarán el consumo de las familias, que gastarán más dinero en la cesta de la compra
                      Una persona saca dinero de un cajero en Bilbao, ante un cartel de préstamo de dinero. LUIS TEJIDO
Una persona saca dinero de un cajero en Bilbao, ante un cartel de préstamo de dinero. LUIS TEJIDO

La segunda mitad de de 2022 no será tan buena como se esperaba. Los organismos económicos pecaron de optimistas asumiendo que el impacto de la guerra de Ucrania se vería limitado a los primeros meses del año, pero ya inmersos en junio se ha visto que no está siendo así.

La semana pasada desde el Banco Mundial hasta el Banco de España pasando por la OCDE coincidieron en señalar que la elevadísima inflación que sufre nuestro país tardará meses en moderarse, más ahora que la gran subida que experimentó la energía al estallar la guerra se ha trasladado al conjunto de bienes y servicios, provocando el mayor repunte de la inflación subyacente desde la década de 1990.

Y esta crisis de precios tendrá un impacto directo en la recuperación económica de España, que comenzaba a ver la luz tras superar lo más duro de la pandemia. Los cálculos son unánimes: el país no volverá a los niveles económicos de 2019 hasta 2024.

Cinco años tardará el PIB en alcanzar el vigor de antes de la crisis sanitaria, que le hizo desplomarse casi un 11% en 2020 y que, debido al bucle de malas noticias en el que estamos inmersos, no le han permitido superar en el plazo previsto. Así, según la OCDE, España será el único país de los 40 que analiza que no recuperará el PIB precrisis hasta 2024.

Es más, algunos analistas tampoco tienen claro que el 24 sea el año de la recuperación completa: «La inestabilidad internacional no permite ver con claridad una recuperación económica global a niveles prepandémicos, es aún demasiado pronto», explica Fréderic Mertens de Wilmars, profesor y coordinador del grado de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea de Valencia.

La estimación más alarmante es la de la OCDE, que vaticina una inflación media del 8,1% en España para este año y del 4,8% para el que viene. Y unos precios en máximos conllevan inevitablemente un consumo en mínimos. «Los ciudadanos españoles se lo pensarán dos veces antes de comprar o invertir, ya que en lo básico que es la alimentación, la energía (luz y gasolinas) y los medios de transporte muchos ya tienen que gastar parte de sus ahorros», indica el economista. Saber hasta cuándo aguantaremos es la mayor incógnita: «No nos olvidemos de que los más afectados son los consumidores de la clase media, que a la vez son el motor de nuestra economía», explica.

El director de Coyuntura Económica de Funcas, Raymond Torres, detalla que el consumo ya ha empezado a resentirse. Según los datos del INE, se redujo más de un 3% en el primer trimestre y, explica, «el golpe hubiera sido más severo de no ser por el recurso del ahorro, ya que los salarios están cayendo en términos reales». Una bolsa de ahorro que, por otra parte, va perdiendo valor por la elevada inflación.

En sus últimas previsiones, el Banco de España asume que no habían previsto el desplome de la demanda que se está observando desde que comenzó el año. Sus proyecciones indican que el consumo de las familias crecerá solo un 1,4% este año, cuando hace solo tres meses preveían un 4,5%. Pero es que la OCDE va más allá y anticipa un crecimiento del consumo casi nulo, del 0,1% para este año, cuando antes se esperaba un fuerte impulso fruto de la liberación del sobreahorro generado por la pandemia.

La inflación disparada retrae la economía y se estanca hasta 2024
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